SANTO DOMINGO.– Los lentes de contacto permiten corregir la visión sin utilizar gafas durante buena parte del día, pero requieren cuidados específicos. Uno de los errores más peligrosos es pensar que el agua potable sirve también para limpiarlos o guardarlos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que el agua, incluso la del grifo, puede contener microorganismos capaces de provocar infecciones oculares. Por eso recomiendan evitar el contacto de los lentes con agua durante la ducha, la natación y las tareas de limpieza.
Hábitos que reducen los riesgos
Antes de manipular los lentes hay que lavarse y secarse bien las manos. Para limpiarlos se debe utilizar la solución indicada por el profesional de salud visual y seguir las instrucciones del fabricante. No es seguro reemplazarla por agua, saliva u otros líquidos improvisados.
El estuche también necesita mantenimiento: debe limpiarse con solución apropiada, dejarse secar y reemplazarse periódicamente. Mezclar solución nueva con la que quedó del día anterior reduce la calidad de la rutina de higiene y debe evitarse.
Señales para actuar a tiempo
Dormir con lentes de contacto sin indicación profesional incrementa los riesgos. Si aparecen dolor, enrojecimiento, sensibilidad a la luz o visión borrosa, es importante retirarlos y buscar atención oftalmológica, sin intentar resolver el problema con remedios caseros.
Para quienes practican deportes acuáticos, unas gafas de natación graduadas pueden ser una alternativa a consultar con su especialista. El objetivo es mantener una buena visión sin exponer innecesariamente los ojos a microorganismos.
Fuente de referencia: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.




