«Duermo mal por la noche incluso con medicamentos», dice el jubilado Hamid. No es el único; muchos habitantes de Teherán tienen dificultades para conciliar el sueño desde que saben que el presidente estadounidense Donald Trump sopesa un ataque a Irán como ya llevó a cabo en junio. En la noche del 12 al 13 de junio de 2025, un ataque de Israel, posteriormente respaldado por Washington, sorprendió a los iraníes cuando su país se preparaba para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear.
Ocho meses después, las negociaciones se reanudaron, pero los iraníes observan con preocupación el masivo despliegue militar estadounidense en Oriente Medio. El presidente estadounidense declaró el jueves que se daría de «diez» a «15 días» para decidir si es posible alcanzar un acuerdo, o si por el contrario recurrirá a la fuerza. El viernes, como para acentuar la presión sobre el gobierno iraní, dijo que contemplaba la posibilidad de un ataque.
«Pesadillas»
«Creo que una guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel es inevitable», declara a AFP Mina Ahmadvand, una empleada del sector informático. Muchos iraníes comparten su opinión. Desde el débil alto el fuego de junio concluido tras 12 días de conflicto bélico, viven en una incertidumbre permanente. Irán ha advertido que, en caso de ataque, Israel, su enemigo jurado y aliado de Estados Unidos, sería un blanco legítimo y las bases estadounidenses en Oriente Medio, también.
«Montaña rusa»
Este contexto explosivo es un factor adicional de ansiedad en Irán, después de la muerte de miles de personas en enero durante manifestaciones antigubernamentales y el corte de internet impuesto por las autoridades durante casi tres semanas. «Mi vida está como en suspenso desde las manifestaciones», resume Hanieh, de 31 años, quien piensa que «la guerra estallará de aquí a 10 días». En Teherán, una metrópoli de 10 millones de habitantes, los residentes ya toman precauciones comprando conservas, agua y suministros básicos, aplicando las lecciones aprendidas de la guerra de 12 días










