Irán anunció este sábado que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, apenas unas horas después de haberlo reabierto, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo a sus puertos.
La agencia británica de seguridad marítima UKMTO reportó posibles ataques contra dos barcos en este estratégico paso, donde varios buques cambiaron el rumbo.
La república islámica había «aceptado de buena fe autorizar el paso de un número limitado de petroleros», pero decidió retomar el control ante los «actos de piratería amparados en el llamado bloqueo» estadounidense. «Los estadounidenses no pueden imponer su voluntad», declaró el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Saed Jatibzadeh, mientras el guía supremo Mojtaba Jamenei aseguró que sus fuerzas navales están preparadas para infligir «nuevas derrotas» al enemigo.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que Irán no puede «chantajear» a Washington y afirmó que el bloqueo de los puertos iraníes seguirá «totalmente en vigor» hasta el final de las negociaciones. El mando central de EE. UU. informó que, desde el inicio de la medida, 23 buques han acatado las órdenes de dar media vuelta.
Diplomacia y tensiones
Este endurecimiento ocurre mientras expira el próximo miércoles el alto el fuego de dos semanas entre ambas naciones. Aunque Trump afirmó que un acuerdo de paz estaba «muy cerca» y que Irán entregaría su uranio enriquecido, Teherán negó haber aceptado el traslado de esas reservas. «La parte estadounidense tuitea mucho… a veces es confuso», dijo Jatibzadeh. Entretanto, Pakistán continúa mediando y entregó «nuevas propuestas» estadounidenses que Irán está estudiando.
Situación en Líbano
En el frente libanés, rige un alto el fuego entre Israel y Hezbolá, aunque el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que un soldado francés murió y tres resultaron heridos en un ataque contra cascos azules de la ONU. Pese a la tregua de diez días lograda por Trump, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que aún no termina la labor de desarmar a Hezbolá, mientras miles de desplazados temen regresar a sus hogares.




