Teherán. – El nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, se encuentra «sano y salvo», según afirmó este miércoles Yusef Pezeshkian, asesor del gobierno e hijo del presidente Masud Pezeshkian.
Esta es la primera declaración oficial tras días de intensas especulaciones sobre la suerte del dirigente de 56 años, quien no ha aparecido en público desde que fue nombrado el pasado domingo para suceder a su padre, Alí Jamenei, muerto en los bombardeos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Pese al mensaje de tranquilidad, el embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, confirmó a The Guardian que el líder «resultó herido en ese bombardeo» y que probablemente se encuentra hospitalizado con lesiones en las piernas y los brazos.
Informes de The New York Times refuerzan esta versión, indicando que Jamenei permanece en un lugar de alta seguridad con comunicación limitada. Mientras tanto, la televisión estatal lo ha bautizado como un «veterano herido de la guerra del Ramadán«, elevando su figura ante sus simpatizantes.
La seguridad de Mojtaba Jamenei es crítica, ya que expertos aseguran que permanece en un búnker al ser un objetivo prioritario para las fuerzas israelíes y estadounidenses.
El presidente Donald Trump ya advirtió que no acepta su liderazgo, señalando que «no durará mucho tiempo» sin el visto bueno de Washington.
Aunque su rostro inunda las calles de Teherán en carteles propagandísticos, el rechazo interno también se hace sentir con gritos de protesta nocturnos, mientras el poder operativo recae momentáneamente en figuras como Alí Larijani y Mohammad Bagher Ghalibaf.





