Estados Unidos.– Phoebe Gates, hija del multimillonario Bill Gates y cofundadora de la startup tecnológica Phia, habría tenido conocimiento durante meses de una práctica mediante la cual la empresa presuntamente se atribuía ventas que no había generado, según una investigación publicada por Bloomberg.
Phia, fundada por Gates junto a Sophia Kianni, funciona como un asistente de compras impulsado por inteligencia artificial que ayuda a los usuarios a comparar precios y localizar ofertas durante sus compras por internet.
La compañía también opera mediante marketing de afiliados, un modelo que permite obtener comisiones cuando una compra es atribuida a sus servicios.
Empleados contradicen versión de la empresa
La controversia gira alrededor de una práctica conocida como “cookie stuffing”, que consiste, en términos generales, en insertar identificadores de seguimiento para adjudicarse comisiones de transacciones que no necesariamente fueron generadas por el servicio.
Phia fue señalada en julio por supuestamente atribuirse un número de ventas superior al que realmente había generado mediante el uso de estas herramientas de seguimiento.
La empresa sostuvo que había conocido recientemente la situación. Sin embargo, empleados consultados por Bloomberg aseguraron que sus fundadoras habrían tenido conocimiento del problema durante aproximadamente siete meses, desde diciembre.
Esta versión contradice la explicación ofrecida inicialmente por la compañía y coloca el foco sobre el grado de conocimiento que habría tenido su dirección.
¿Podría tener consecuencias legales?
El abogado Ariel Givner, fundador de Givner Law, advirtió que el denominado cookie stuffing puede generar consecuencias legales graves en Estados Unidos cuando se demuestra que fue utilizado deliberadamente como parte de un esquema fraudulento.
Givner señaló que determinadas conductas de este tipo pueden llegar a ser perseguidas como fraude electrónico federal, delito que contempla severas sanciones.
Sin embargo, esto no significa que Phoebe Gates enfrente automáticamente una pena de prisión ni que haya sido declarada culpable de fraude. Una eventual responsabilidad penal dependería de una investigación, de las pruebas disponibles, de la conducta concreta atribuida a cada persona y de una posterior determinación judicial.
La controversia representa un desafío para Phia, una compañía que ha buscado posicionarse dentro del creciente mercado de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al comercio electrónico.




