PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ.— Las mujeres embarazadas en Haití enfrentan una dura realidad: dar a luz en campamentos improvisados y sin acceso a atención médica. La crisis de violencia del país, controlada en su mayoría por bandas armadas, ha colapsado un sistema de salud ya de por sí precario. Algunas de estas madres, según un informe de la ONU, son víctimas de violaciones colectivas a manos de las bandas.
Cherline Mondesire, de 35 años, vive en un campamento en el centro de Puerto Príncipe, donde dio a luz hace tres meses a su bebé, que a menudo llora de hambre. Cherline, que se considera afortunada por haber tenido controles prenatales, no ha conseguido que su hijo reciba atención pediátrica en las clínicas móviles que visitan el campamento.
Partos sin asistencia y en riesgo de muerte
Prédelus Nephtalie, una madre de 25 años que lo perdió todo al huir de su barrio, narra un embarazo aterrador. Con contracciones severas y sin ambulancia disponible, tuvo que dar a luz en el campamento. Perdió mucha sangre y estuvo a punto de morir, lo que refleja los peligros que enfrentan las mujeres en estos lugares.
La crisis en Haití ha desplazado a unos 1.3 millones de personas. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) advierte que el sistema de salud está casi colapsado y que más de la mitad de la población, unos 5.7 millones de personas, enfrenta hambre aguda, con las madres y embarazadas en riesgo grave de desnutrición.
El único deseo de estas madres es volver a tener un lugar seguro donde vivir, lejos de la violencia y de las condiciones inhumanas de los campamentos, donde incluso la privacidad es un lujo.




