SANTO DOMINGO. En miles de hogares dominicanos, tanto en la capital como en el interior del país, se revive una tradición culinaria con más de tres siglos de historia: la preparación de las emblemáticas habichuelas con dulce, consideradas el postre rey de la Semana Santa.
Este dulce típico, reconocido por su inconfundible aroma y su presentación adornada con galletas y pasas, se convierte cada año en el centro de reunión familiar y en un símbolo de identidad cultural. Su preparación trasciende generaciones y continúa consolidándose como una de las costumbres gastronómicas más arraigadas del país.
Origen e influencias culturales
De acuerdo con la chef Sagrario Matos, el origen exacto de esta receta no está claramente definido. Sin embargo, diversas teorías apuntan a influencias de inmigrantes turcos, quienes elaboraban platos a base de habichuelas y especias durante períodos de ayuno religioso. Otra versión sugiere una raíz francesa, introducida al país a través de asentamientos provenientes de Haití, especialmente en la zona de Montecristi.
“Más allá de su origen, lo interesante es que se trata de una receta que, en esencia, se ha mantenido inalterable con el paso del tiempo”, explica Matos, destacando su valor como patrimonio gastronómico.
Evolución y permanencia
Aunque la base de la receta se conserva, la experta señala que uno de los principales cambios ha sido la facilidad de acceso a los ingredientes. Antiguamente, la preparación implicaba procesos más artesanales, como la extracción manual de la leche de coco. Hoy en día, estos productos se encuentran disponibles en supermercados, lo que ha facilitado su elaboración y contribuido a mantener viva la tradición.
Entre los ingredientes esenciales destacan las habichuelas, leche de coco, leche evaporada, azúcar o leche condensada, así como una mezcla de especias que aporta su característico sabor.
Tradición que evoluciona
En los últimos años, también han surgido nuevas tendencias culinarias que reinterpretan este clásico. Algunas versiones incluyen ingredientes innovadores como habas, garbanzos, licor de almendra (amaretto), ciruelas y ron, aportando matices contemporáneos sin perder la esencia del plato.
Un legado que fortalece la identidad
Para Matos, preservar recetas como las habichuelas con dulce es clave en un mundo globalizado, ya que permite a los pueblos mantener viva su identidad cultural y compartirla con otras naciones.
En esta Semana Santa, mantén viva la tradición. Comparte en familia, rescata las recetas de tus abuelos y disfruta del sabor que une generaciones.





