El gobierno de Guatemala acusó este domingo a integrantes de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13) de asesinar a ocho policías en diversos atentados. Los ataques se produjeron tras la negativa de las autoridades a negociar el traslado de cabecillas a cárceles de menor seguridad y la restitución de privilegios.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, confirmó que además hay 10 agentes heridos, un presunto pandillero fallecido y varios detenidos tras los hechos violentos registrados en la capital y zonas aledañas.
La crisis inició el sábado cuando grupos criminales tomaron a 46 rehenes en tres centros penales. Este domingo, las fuerzas de seguridad lograron retomar el control de la cárcel de máxima seguridad Renovación I, en Escuintla, mediante un operativo con tanquetas y gases lacrimógenos que permitió la liberación de nueve custodios.
Durante la acción fue capturado Aldo Dupie, alias «El Lobo», máximo líder de la pandilla Barrio-18. No obstante, los amotinados mantienen todavía a 37 personas retenidas en las prisiones de Fraijanes II y Preventivo.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Bernardo Arévalo convocó a un gabinete de emergencia para establecer decisiones contundentes de seguridad. El ministro de Defensa, Henry Sáenz, aseguró que el Ejército permanecerá en las calles para golpear las estructuras del crimen organizado, mientras que el sector educativo suspendió las clases para este lunes.
La Embajada de Estados Unidos ha instado a su personal a refugiarse ante la peligrosidad de estas bandas, calificadas como organizaciones terroristas.










