El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, decretó este domingo el estado de sitio durante 30 días en todo el territorio nacional, tras una violenta ofensiva de pandillas que incluyó el asesinato de ocho agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y motines simultáneos en diversos centros penitenciarios.
Los ataques coordinados contra las fuerzas de seguridad ocurrieron en distintos puntos de la capital, lo que el mandatario calificó como una respuesta «desesperada» de los grupos criminales ante los operativos gubernamentales para retomar el control de las cárceles.
La medida excepcional faculta a las autoridades para realizar detenciones sin mandamiento judicial y prohíbe las reuniones o manifestaciones, con el fin de combatir actividades calificadas como terroristas.
Arévalo de León enfatizó que no negociará con criminales y vinculó esta ola de violencia a sectores que se benefician de la corrupción, especialmente ante la próxima renovación del sistema de justicia, que incluye el cambio de Fiscal General en mayo y la renovación de la Corte de Constitucionalidad.
En el ámbito carcelario, las fuerzas de seguridad lograron retomar el control de la prisión de máxima seguridad ‘Renovación I’, donde fue neutralizado Aldo Ochoa, líder de la pandilla Barrio 18, quien encabezaba las revueltas exigiendo privilegios.
Aunque se suspendió la jornada educativa para este lunes, el Ejecutivo aseguró que el estado de sitio busca minimizar la afectación a la movilidad cotidiana de la ciudadanía mientras se mantiene la alerta máxima para desmantelar las estructuras de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18.










