SANTO DOMINGO, RD.- La eliminación o restricción de giros a la izquierda es una medida de tránsito efectiva y probada a nivel mundial. Ciudades desde Michigan (EE. UU.) hasta Tokio y Seúl han demostrado que esta estrategia reduce accidentes y mejora la fluidez vehicular. Sin embargo, su éxito radica en una planificación meticulosa, campañas educativas, ajustes semafóricos, infraestructura auxiliar y, crucialmente, una comunicación clara a la población.
En lugares como Michigan, el «Michigan Left» (que sustituye el giro a la izquierda por un semi giro en U) logró reducir los choques entre un 30% y 60%, y los accidentes frontales y laterales hasta en un 90%. Países como Canadá, Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Corea del Sur e incluso Kazajistán replican este patrón. La clave de su funcionamiento es que los ciudadanos saben exactamente qué hacer, con rutas claras, señalización visible y coherente, y retornos seguros.
El contraste con la realidad dominicana
En República Dominicana, la reciente prohibición de giros a la izquierda en la avenida Lope de Vega ha generado una ola de confusión. El anuncio se hizo con poca antelación, la señalética se colocó apenas el día antes de la implementación, y las rutas alternativas se difundieron la mañana del viernes 4 de julio, solo dos días antes de que la medida entrara en vigor. Parece que las autoridades esperan que los conductores adivinen o dependan de Waze todo el día.
Lecciones de éxito global
Ciudades como Bogotá y Santiago de Chile complementan la eliminación de giros con pasos a desnivel, rotondas y retornos bien señalizados, asegurando que las mejoras en movilidad no generen rechazo. Incluso empresas como UPS han reducido sus emisiones de CO2 en 20,000 toneladas anuales al evitar los giros a la izquierda en sus rutas. En Tokio y Seúl, esta estrategia se integra con sistemas inteligentes de GPS y semáforos adaptativos, siempre con el respaldo de una comunicación constante a la ciudadanía.
Estudios como el de la Universidad Técnica de Braunschweig en Alemania mostraron una reducción promedio del 12% en tiempos de recorrido tras eliminar giros. En Columbia Británica, Canadá, un programa similar redujo los choques en más del 50%. Ciudades como San Francisco, Salt Lake City y Birmingham han restringido los giros a la izquierda en horas pico para mejorar la circulación y reducir el tiempo perdido en atascos.
La Unión Europea promueve este diseño como estándar de seguridad vial. Un corredor vial en Texas, que sustituyó giros a la izquierda por diseños indirectos, documentó un ahorro de 1.1 millones de galones de combustible al año. En nuestra región, Buenos Aires eliminó 43 giros a la izquierda en avenidas clave, logrando que el tiempo de cruce disminuyera hasta en un 80%.
¿Podrá Santo Domingo replicar estos éxitos sin una planificación y comunicación más sólidas? La experiencia global sugiere que la clave está en los detalles y en la participación ciudadana.





