PARÍS, FRANCIA.— Tras 128 años, Francia ha devuelto a Madagascar los restos humanos expoliados del rey Toera, decapitado por las tropas coloniales francesas en la masacre de d’Ambiky a finales de 1897. El cráneo del monarca, que había permanecido en el Museo del Hombre, es restituido como un acto de reparación y reconciliación histórica.
La historia del rey Toera es la de una traición. Aunque ya había aceptado deponer las armas para negociar con las fuerzas coloniales, fue asesinado y decapitado. La masacre cobró la vida de cientos, e incluso miles de malgaches. Con la muerte del soberano, su reino cayó, y el cráneo fue llevado a Francia.
Ciencia versus ritual
Madagascar solicitó la restitución en 2003, pero la búsqueda del cráneo solo comenzó 15 años después. Debido a la mala calidad del ADN, una identificación científica definitiva fue imposible. Sin embargo, un ritual tradicional reemplazó a la ciencia: el alma del rey descendió al cuerpo de una mujer en trance, quien pudo identificar su cráneo en una fotografía.
Para el historiador Jeannot Rasoloarison, la restitución es un reconocimiento a las luchas anticoloniales y una reparación por los crímenes cometidos. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha señalado que este acto puede “crear las condiciones para el perdón”.
Para el actual rey malgache, Georges Harea Kamamy, el regreso del rey Toera tiene una doble dimensión: espiritual e identitaria. Espiritual, porque restablece el vínculo sagrado con los antepasados, e identitaria, porque el pueblo sakalava puede reconectarse con una identidad forjada en la «rebelión digna».
El cráneo llegará a la ciudad de Ambiky el último día de agosto, donde se le rendirán honores funerarios antes de ser trasladado a la tumba real para ser enterrado junto a los restos de su esqueleto y su linaje.





