El auge global y local en el uso de los agonistas del receptor de GLP-1 —fármacos inyectables originalmente diseñados para la diabetes y hoy utilizados para la pérdida de peso, como Mounjaro— está provocando cambios tanto en la salud de la población como en la economía del sector gastronómico.
Así lo indicó el doctor Richard Maríne, médico nutriólogo y deportólogo, quien afirmó que ya se registra una disminución del 20 % en la afluencia y el consumo de comensales en los restaurantes.
Según el especialista, esta contracción se manifiesta principalmente en una reducción en las ventas de bebidas alcohólicas, seguida de un cambio en los hábitos alimenticios.
Maríne señaló que las familias que solían salir a cenar cuatro veces al mes ahora lo hacen solo dos, y que quienes asisten demandan porciones significativamente más pequeñas.
Beneficios clínicos y efectos adversos
Desde la perspectiva de la salud, el médico consideró que las incretinas y los compuestos GLP-1 ofrecen un beneficio clínico en el control metabólico bajo estricta prescripción médica.
El especialista mencionó que estos fármacos llevan décadas en uso. Sin embargo, según datos de la FDA, el primer medicamento de esta clase, la exenatida (Byetta), fue aprobado en Estados Unidos en 2005, hace poco más de 20 años, y no 30 como indicó el médico. Su uso específico para el tratamiento de la obesidad es aún más reciente: la primera aprobación con esa indicación data de 2014.
Maríne advirtió sobre el mecanismo de acción de estos medicamentos en el cerebro, donde bloquean directamente los receptores de satisfacción y recompensa. Como consecuencia, explicó, el acto social de disfrutar de la comida y el alcohol se ve afectado en el paciente.
El especialista identificó tres factores que, según su experiencia clínica, pueden desencadenar molestias digestivas al interactuar con el fármaco, entre ellas vómitos, estreñimiento, diarreas y migrañas:
- Comidas fritas: los alimentos altamente grasosos alterarían el vaciado gástrico, ya ralentizado por el medicamento.
- Alimentos y postres azucarados: las altas concentraciones de azúcar provocarían intolerancia digestiva.
- Consumo de alcohol: el paladar del paciente cambiaría, haciendo que las bebidas alcohólicas pierdan atractivo o generen malestar.
Posible uso futuro en el tratamiento de adicciones
Maríne mencionó que, debido al impacto de estos fármacos en los mecanismos de recompensa cerebral, el laboratorio fabricante de Mounjaro desarrolla actualmente un derivado en fase de investigación clínica, orientado al tratamiento de adicciones como la dependencia al alcohol, el tabaco y la marihuana.
Un cambio también generacional
El médico señaló que la transformación del mercado no respondería únicamente al efecto de estos medicamentos, sino también a una tendencia generacional más amplia, y citó una cifra de 23 % menos de consumo de alcohol en la Generación Z según Gallup y la revista Forbes.
Al verificar esta información, encontramos que la tendencia de consumo entre generaciones jóvenes es real, pero las cifras exactas varían según la fuente y el año de medición. Una encuesta de Gallup mostró que el porcentaje de adultos menores de 35 años que consumen alcohol bajó de 72 % (2001-2003) a 62 % (2021-2023), y llegó a 50 % en una medición de 2025. Sin embargo, un informe más reciente de la firma IWSR, publicado en 2026, encontró que el consumo entre la Generación Z en edad legal para beber en realidad aumentó a 74 %, un nivel similar al del resto de la población adulta, lo que ha llevado a cuestionar la narrativa de que esta generación bebe menos.
Adaptación de la industria
El médico concluyó que la industria gastronómica no enfrentaría una crisis permanente, sino que estaría llamada a adaptarse mediante la innovación en tecnología alimentaria, con menús más saludables, porciones reducidas y una oferta de coctelería sin alcohol.
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