DEIR AL-BALAH, GAZA.— Los miles de desplazados internos que viven en el campamento de Deir al-Balah se enfrentan a una grave crisis sanitaria, con la escasez de baños accesibles y limpios convirtiéndose en una prueba diaria.
La situación es particularmente difícil para personas vulnerables como Fathi, de 72 años, quien sufre de dolores en las rodillas y tiene dificultades de movilidad. «No puedo describir lo difícil que es encontrar sanitarios,» explica el anciano, quien debe pasar las mañanas buscando un lugar apartado para orinar, ya que no tiene instalaciones en su tienda.
Instalaciones improvisadas y sobrecarga
Ante la crítica falta de infraestructura, las familias en el campamento se han visto obligadas a improvisar sus propias soluciones.
Saadyeh, madre de cinco hijos, narró cómo se organizó con la ayuda de su familia:
- Sus cuñados cavaron un agujero muy profundo.
- Utilizó barras largas de acero para asegurar la estructura y evitar caídas.
- Con una lámina de techo de acero a la que le hicieron un agujero, y persianas y edredones, construyeron un sanitario dentro de su tienda, completando la instalación con una mosquitera.
Saadyeh explicó que la necesidad de improvisación es urgente, dado que el campamento alberga más de 3,000 tiendas y solo hay dos sanitarios compartidos para toda la población.
Las instalaciones provistas por el campamento se vuelven inutilizables después de solo una hora de uso. La combinación de la falta de agua y la escasez de productos de limpieza está provocando la propagación de enfermedades entre los desplazados.





