Diversas investigaciones científicas coinciden en que el enamoramiento y, sobre todo, la consolidación de una relación estable, pueden ir acompañados de un aumento de peso. Lejos de tratarse de un mito romántico, especialistas explican que los cambios emocionales y de hábitos compartidos influyen directamente en la salud corporal.
Más allá del consumo puntual de productos calóricos que suelen compartirse en fechas señaladas como el Día de los Enamorados, el vínculo de pareja puede tener efectos a largo plazo sobre el peso corporal. Estudios recientes sugieren que las personas tienden a subir de peso cuando se enamoran, especialmente cuando la relación se vuelve estable y duradera.
Uno de los factores más llamativos es el llamado “efecto contagio”: cuando uno de los integrantes de la pareja tiene sobrepeso, el otro, incluso si mantenía un peso saludable, puede adoptar progresivamente los mismos hábitos. Comer juntos con mayor frecuencia, compartir rutinas sedentarias y reducir la actividad física son algunos de los comportamientos más comunes.
“El aumento de peso no lo provoca el amor en sí mismo”, explica a EFE el psicólogo clínico Nicolas Dhondt, especializado en trastornos de la conducta alimentaria. “Lo que lo promueve es la sensación de seguridad que se genera en la relación. A medida que desaparece el deseo de impresionar al otro, muchas personas relajan sus rutinas”, detalla el especialista. Dhondt subraya que, en las primeras etapas, hay mayor preocupación por la imagen, pero con el tiempo esa motivación externa disminuye.
En este contexto, fechas como el 14 de febrero pueden actuar como un detonante adicional por las cenas copiosas y dulces. Para disfrutar sin excesos, la plataforma de salud Yazen recomienda optar por chocolates con alto porcentaje de cacao y practicar la alimentación consciente. Los especialistas coinciden en que la clave está en compartir hábitos saludables en pareja para mantener el equilibrio físico y bienestar emocional.








