SANTO DOMINGO, R.D. – Durante años, la relación entre tecnología y sostenibilidad parecía contradictoria, pero una nueva generación de electrodomésticos conectados y con inteligencia artificial está cambiando esta percepción. Hoy, lo «inteligente» no solo se trata de comodidad, sino también de eficiencia, convirtiéndose en un aliado para la reducción de nuestra huella ambiental.
La clave de esta transformación está en contar con sistemas que pueden optimizar su uso incluso cuando no estamos presentes. Es así como los electrodomésticos inteligentes dejan de ser una simple tendencia para convertirse en una solución real para el consumo energético.
Tecnología que reduce tu huella sin que te des cuenta
Ahora es posible contar con equipos que entienden el contexto y se adaptan a él. Un refrigerador que regula su temperatura según el uso diario, un aire acondicionado que enfría sin corrientes directas o una lavadora que ajusta el ciclo según la carga son parte de la realidad.
La inteligencia de estos dispositivos se traduce en ahorro. A través de plataformas como SmartThings, los usuarios pueden monitorear y controlar el consumo energético, programar rutinas eficientes e identificar patrones de uso para reducir gastos innecesarios.
Por ejemplo, la nueva Bespoke AI Laundry Combo de Samsung, una solución dos en uno, no solo ahorra espacio, sino que optimiza recursos como el agua y la energía, mientras que el refrigerador Bespoke AI French Door ajusta su modo de enfriamiento, ayudando a evitar el desperdicio. Para climas cálidos, la tecnología del aire acondicionado Bespoke AI WindFree™ elimina las corrientes de aire directas para ofrecer mayor confort y menor gasto energético.
El consumo silencioso también importa
Parte de la sostenibilidad se esconde en las decisiones que no se notan a simple vista. Un electrodoméstico que se autorregula, se apaga automáticamente o programa sus funciones en horarios de menor demanda eléctrica puede marcar una diferencia significativa en el consumo mensual.
Según la Agencia Internacional de Energía, los edificios residenciales son responsables de cerca del 20% de la demanda global de electricidad. Reducir esa cifra implica cambios a gran escala, pero también comienza con gestos individuales: elegir mejor, conectar mejor y vivir mejor.
La tecnología no es el fin, sino el medio. Hoy, la innovación tecnológica no debe desvincularse de la sostenibilidad. Se trata de diseñar soluciones que se adapten a las personas, al entorno y al planeta. Marcas como Samsung están apostando por esa transición, permitiendo que las personas tomen decisiones más informadas sobre su consumo diario.





