La incorporación de los patrulleros de altura clase “Tejo” marca un hito en la modernización de la Armada de la República Dominicana. Estas unidades, diseñadas originalmente para la Marina de Guerra de Portugal, representan una evolución tecnológica necesaria para enfrentar los desafíos de seguridad en el Mar Caribe y el Océano Atlántico.
Con una eslora de 54 metros y un desplazamiento de aproximadamente 345 toneladas, los buques clase “Tejo” destacan por su versatilidad operativa. Su característica técnica más distintiva es su sistema de propulsión híbrido, que integra motores diésel y turbinas de gas. Esta configuración permite un equilibrio eficiente entre patrullajes de larga duración a baja velocidad y respuestas rápidas de interceptación cuando la misión lo requiere.
Históricamente, la Armada de la República Dominicana, fundada en 1844, ha evolucionado desde el uso de corbetas y vapores hasta plataformas modulares modernas. La clase “Tejo” se suma a esta trayectoria como una herramienta multifuncional capaz de ejecutar misiones de búsqueda y rescate (SAR), protección de recursos estratégicos y asistencia humanitaria en alta mar.
En el contexto actual, estas embarcaciones están optimizadas para la lucha contra el narcotráfico y otras actividades ilícitas transnacionales. Su capacidad para operar de forma sostenida en la Zona Económica Exclusiva permite una vigilancia más rigurosa de las rutas marítimas, garantizando la soberanía nacional y la estabilidad regional bajo la visión estratégica del Estado dominicano.
La llegada progresiva de estas cuatro unidades, prevista en un cronograma de 40 meses, no solo refuerza el inventario naval, sino que asegura la sostenibilidad operativa mediante programas de formación técnica y entrenamiento especializado para los marinos dominicanos, consolidando una arquitectura de seguridad marítima robusta y profesional.










