Beber entre dos y tres tazas de café al día podría ayudar a reducir el riesgo de depresión y ansiedad, según un amplio estudio realizado en el Reino Unido. Un gesto cotidiano como preparar café no solo representa una pausa en la rutina, sino que también podría tener efectos positivos en la salud mental. Así lo sugiere una investigación reciente que analizó, durante más de una década, los hábitos de consumo de casi medio millón de adultos.
Los resultados, publicados en la revista Journal of Affective Disorders, revelan que quienes consumen café de forma moderada presentan un menor riesgo de desarrollar trastornos del ánimo o estrés. El estudio, liderado por el investigador Berty Ruping Song, de la Universidad Fudan, evaluó a 461,586 personas que no tenían antecedentes de problemas mentales al inicio del seguimiento. El análisis mostró que la relación entre el café y la salud mental sigue una curva en forma de “J”: el riesgo disminuye con un consumo moderado, pero aumenta tanto en quienes no beben café como en quienes lo consumen en exceso.
Hallazgos principales y mecanismos
Este efecto se observó tanto en el café molido como en el instantáneo, mientras que el descafeinado no evidenció beneficios significativos. Otro hallazgo relevante es que el efecto protector fue más notable en los hombres que en las mujeres. En cuanto a las causas, los científicos señalan que el café contiene más de mil compuestos bioactivos que podrían contribuir a reducir la inflamación y mejorar funciones vinculadas al bienestar cerebral. Además, la cafeína estimula receptores en el cerebro que regulan el estado de ánimo y la alerta.
No obstante, el estudio advierte que el consumo excesivo —más de cinco tazas al día— puede revertir los beneficios y aumentar el riesgo de problemas mentales, posiblemente por el incremento en hormonas asociadas al estrés, como el cortisol.
Límites del estudio
Los autores subrayan que se trata de un estudio observacional, por lo que no se puede establecer una relación directa de causa y efecto. También señalan limitaciones, como la falta de precisión en el tamaño de las tazas y la composición de la muestra, mayoritariamente de adultos blancos y saludables. Aun así, los hallazgos refuerzan la importancia de los hábitos cotidianos en la prevención de trastornos psicológicos.





