Washington/Teherán.– Estados Unidos lanzó este martes una serie de ataques militares contra objetivos en el sur de Irán, en respuesta a los recientes incidentes registrados contra tres embarcaciones comerciales que transitaban por el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la operación busca imponer «costos significativos» a Irán por lo que calificó como ataques contra embarcaciones civiles en aguas internacionales. Según Washington, las acciones iraníes representan una violación del alto el fuego alcanzado semanas atrás y constituyen una amenaza para la seguridad marítima internacional.
Las autoridades iraníes han rechazado las acusaciones y sostienen que no fueron responsables de los ataques, mientras continúan las tensiones diplomáticas entre ambos países.
Como parte de la respuesta estadounidense, el Departamento del Tesoro revocó la licencia temporal que permitía determinadas ventas de petróleo iraní en el mercado internacional, una medida que endurece nuevamente las sanciones económicas contra Teherán. La autorización permanecerá vigente únicamente durante un breve período para concluir operaciones ya iniciadas.
Petróleo reacciona con fuertes alzas
La escalada militar impactó de inmediato los mercados internacionales. El precio del petróleo registró un incremento superior al 5 %, impulsado por la preocupación de inversionistas ante una posible interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, corredor por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
Además del aumento en los precios del crudo, autoridades marítimas elevaron a «severo» el nivel de riesgo para la navegación comercial en la zona, debido al temor de nuevos ataques contra buques petroleros y gaseros.
Crece la incertidumbre internacional
La nueva confrontación amenaza con complicar las negociaciones que Washington y Teherán mantenían para alcanzar un acuerdo más amplio relacionado con el programa nuclear iraní y el alivio de sanciones económicas.
Analistas internacionales advierten que una prolongación del conflicto podría afectar el suministro energético mundial, incrementar los costos del transporte marítimo y generar nuevas presiones inflacionarias en los mercados internacionales.




