BANÍ. – Organizaciones, líderes comunitarios y ambientalistas pidieron a las autoridades de Medio Ambiente poner atención a las ocupaciones de particulares que se producen de forma acelerada en las Dunas de Baní, específicamente en la zona próxima al poblado de Las Calderas.
El área afectada, donde se observan decenas de viviendas construidas, se ubica entre el poblado original de Las Calderas y el lugar conocido como Rancho Mar, a unos 800 metros de la zona costera.
Recientemente, una comisión de vecinos y ambientalistas, en un recorrido por los senderos de esta área protegida por la Ley No. 202-04, denunciaron haber escuchado el sonido de sierras eléctricas y martillos trabajando en nuevas moradas justo en el corazón del parque ecológico.
Wilson Medina, representante del grupo, señaló que incluso se ha formado un pequeño villorrio de unas veinte viviendas de zinc y madera sobre promontorios de arena y vegetación endémica como aceitunos y mangles.
Reducción de la fauna y daños al ecosistema
Ambientalistas y criadores caprinos aseguraron que la presencia de ocupantes está acabando con la población de iguanas rinocerontes (nativas), las cuales son cazadas para consumo.
Durante un recorrido de cuatro horas, los denunciantes no lograron avistar un solo ejemplar, cuando lo habitual es observar hasta quince reptiles en pocos minutos. Esta situación representa una seria amenaza ecológica para la Reserva Científica Félix Servio Doucodray.
Asimismo, se reportó que en el área de La Laguneta persisten predios cercados con alambradas de púas y mallas ciclónicas. A pesar de las intervenciones de la Armada y los guardaparques, continúan apareciendo solares cerrados con verjas de bloques de cemento y portones metálicos.
Estas prácticas, sumadas al conuquismo, generan un daño irreparable a este sistema ecológico, considerado único en la región del Caribe.





