Cuba comenzó a aplicar este lunes nuevas medidas de emergencia destinadas al ahorro de combustible para hacer frente al estrangulamiento energético, que golpea duramente la vida cotidiana de sus habitantes. En las calles de La Habana, el tráfico era menor de lo habitual y en el céntrico barrio de El Vedado, las aceras estaban casi desiertas.
Las medidas anunciadas por el gobierno el viernes incluyen la semana laboral de cuatro días, el teletrabajo, así como el racionamiento de la venta de combustible a los particulares. Rosa Ramos, una enfermera de 37 años, relató las dificultades para encontrar transporte hacia su trabajo. Además, los clientes de taxis privados notaron un aumento del precio del servicio, pasando de 200 a 350 pesos cubanos.
La isla, de 9.6 millones de habitantes, se encuentra vulnerable tras el fin del envío de petróleo desde Venezuela. Ante esto, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum calificó de «muy injusto» el bloqueo y México envió más de 814 toneladas de víveres. Por su parte, el Kremlin precisó que Rusia está en conversaciones para brindar asistencia ante lo que consideran «medidas asfixiantes».
Como señal de la gravedad de la crisis, las autoridades informaron a las aerolíneas que el suministro de combustible quedará suspendido durante un mes a partir del lunes a medianoche.
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También se anunció el cierre de algunos hoteles con baja ocupación y la reducción de servicios de autobuses y trenes. Las universidades funcionan ahora a distancia o en modalidad semipresencial para favorecer sectores como la producción de alimentos y de tabaco. Estas acciones recuerdan al «período especial» ocurrido tras la caída de la Unión Soviética en 1991.