A sus siete años, Kamil esperaba con ilusión el momento de abrir un libro en clases. Quería leer cuentos sin ayuda, entender lo que decían los textos en la pizarra y escribir por sí sola las historias que imaginaba. Pero todavía estaba comenzando ese camino.
Meses después, hoy escribe frases completas, comprende textos sencillos y participa con mayor seguridad en el aula.
Para su maestra, los cambios también se reflejan fuera de los cuadernos: Kamil levanta la mano con más confianza, participa más en clase y disfruta aprender.
Adquirir la capacidad de leer en los primeros años de escuela puede marcar la diferencia en toda la trayectoria educativa de un niño. Los especialistas advierten que no desarrollar habilidades básicas de lectura, escritura y matemáticas a tiempo aumenta el riesgo de rezago escolar y dificulta los aprendizajes posteriores.
Con ese propósito nació “Con Base”, una estrategia impulsada junto al sistema educativo público, a través del Ministerio de Educación de la República Dominicana, con acompañamiento técnico del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, para fortalecer los aprendizajes fundamentales desde los primeros grados de primaria.
Los resultados muestran señales alentadoras. Según la medición muestral de aprendizaje de 2024, el porcentaje de estudiantes con niveles adecuados de escritura pasó de 17 % a 50 % en los centros educativos donde se implementa esta estrategia.
Los datos reflejan avances en lectura y matemáticas, y la tendencia continúa siendo positiva.
“Hoy existe la posibilidad real de lograr que todos los niños y niñas aprendan a leer, escribir y desarrollar habilidades matemáticas desde el primer grado. La evidencia es clara: cuando el sistema educativo se alinea en torno a la alfabetización inicial, el impacto se refleja en el aprendizaje”, señaló Carlos Carrera.
Agregó que “los primeros años son decisivos y cada avance en esta etapa puede transformar el futuro de un niño”.
De su lado, Luis Miguel De Camps afirmó que el principal desafío de cualquier sistema educativo no es solo lograr que los niños ingresen a la escuela, sino garantizar que realmente aprendan una vez dentro de ella.
“Por eso hemos asumido el compromiso de fortalecer iniciativas como ‘Con Base’. La alfabetización inicial no es un tema secundario: es una prioridad para el presente y el futuro del país”, expresó durante el tercer conversatorio del programa.
Así cambia la enseñanza dentro del aula
En las aulas, el cambio también se refleja en la manera de enseñar. En Lengua Española, los y las docentes trabajan con textos reales y cercanos a la vida cotidiana de los estudiantes para fortalecer la comprensión lectora y la escritura.
En Matemática, utilizan materiales concretos y actividades participativas para ayudar a los niños a comprender conceptos numéricos y resolver problemas desde situaciones prácticas.
Griselda de la Cruz, maestra de Kamil, explicó que herramientas sencillas como lecturas cortas, juegos de sonidos y materiales para contar y agrupar permiten que los estudiantes participen más activamente en su proceso educativo.
“La dinámica en el aula cambió para bien. Los niños ya no son solamente receptores; ahora participan, preguntan y descubren por sí mismos”, expresó Francia Anmely Paulino Estrella, docente de la Escuela Primaria Fidel Ferrer, del distrito educativo 15-04, quien también destacó la transformación observada en el aula.
Docentes y equipos pedagógicos consultados durante la sistematización también destacaron que las secuencias didácticas estructuradas y el acompañamiento continuo han permitido organizar mejor la enseñanza, fortalecer la planificación en el aula y concentrarse en los aprendizajes esenciales de lectura, escritura y matemáticas.
Datos para transformar decisiones educativas
Además del trabajo en las aulas, la estrategia ha fortalecido el acompañamiento pedagógico, el seguimiento continuo y el uso de información para identificar avances y desafíos en el aprendizaje. Esto permite que docentes y equipos técnicos ajusten sus prácticas a partir de evidencias concretas sobre el progreso de los estudiantes.
Gracias al trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación y UNICEF, el programa cuenta además con una línea de base, estudios muestrales de aprendizaje, evaluaciones externas y mecanismos de seguimiento que permiten fortalecer continuamente la implementación de la estrategia y orientar la toma de decisiones educativas.
Esta apuesta por decisiones basadas en evidencia forma parte de un enfoque más amplio promovido por UNICEF a través de la campaña “Los Datos Cuentan”, que busca visibilizar cómo la información y las estadísticas pueden transformar políticas públicas y mejorar la vida de niños, niñas y adolescentes.
La iniciativa promueve el uso de datos confiables para identificar brechas, priorizar inversiones y acelerar soluciones en áreas clave como educación, protección y desarrollo infantil.
Para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, estas experiencias reafirman un principio ampliamente documentado: invertir en los primeros grados es una de las formas más efectivas de reducir desigualdades educativas y ampliar oportunidades para la niñez.
La organización destacó que su rol consiste en acompañar técnicamente estos procesos, aportando evidencia internacional y contribuyendo al fortalecimiento de políticas públicas centradas en el derecho a una educación de calidad.
“Aunque los resultados muestran avances importantes, el desafío continúa siendo ampliar y sostener estas mejoras dentro del sistema educativo, garantizando materiales oportunos, acompañamiento pedagógico continuo y tiempo suficiente para fortalecer la alfabetización inicial en las escuelas”, remarcó Carrera.
El organismo internacional citado se encuentra en un momento clave para consolidar una política nacional de alfabetización inicial basada en evidencia, con el potencial de transformar las oportunidades de aprendizaje de miles de niños y niñas en todo el país.
Madre resalta el impacto de la educación en el futuro de su hija
Para Melissa Méndez, cada palabra que hoy su hija logra leer representa mucho más que un avance escolar. Representa oportunidades.
Recordó emocionada que una de las primeras palabras que Kamil logró leer sola fue “tortuga”, un momento que todavía guarda con orgullo.
“Para mí, la educación es lo más valioso que puedo darles a mis hijas. Es la herramienta que puede abrirles más oportunidades en la vida”, manifestó.







