El cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos alcanzó su quinto día, con un persistente estancamiento entre demócratas y republicanos en las negociaciones presupuestarias para la reapertura.
Los demócratas mantienen su postura de renovar los subsidios de salud para millones de hogares, mientras que el presidente Donald Trump insiste en mantener los niveles de gasto actuales y ha advertido sobre la posible pérdida de empleos federales si el cierre continúa.
El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, confirmó que no ha habido conversaciones productivas con los republicanos desde la última reunión en la Casa Blanca. Por su parte, el presidente Trump aseguró que su administración está “reduciendo costos a lo grande” durante el cierre.
Disputa, impacto económico y bloqueo legislativo
A pesar de que la economía de EE. UU. sigue creciendo, el estancamiento ya genera preocupación por la disminución de contrataciones y la persistencia de una alta inflación. Ambos partidos también están alarmados por el déficit presupuestario anual, que se acerca a los 2 billones de dólares.
En la disputa sobre despidos, Trump ha responsabilizado a los demócratas por cualquier pérdida de empleo, aunque los republicanos niegan desear que se pierdan puestos de trabajo. El senador demócrata Adam Schiff advirtió específicamente sobre el grave impacto del cierre en los costos de atención médica y la asequibilidad de los seguros.
En el ámbito legislativo, una votación clave en el Senado para aprobar un proyecto de ley que reabriría el gobierno no logró reunir los 60 votos necesarios. El bloqueo podría agravarse, ya que la Cámara Baja planea cerrar la próxima semana para asuntos legislativos, lo que presionaría al Senado a actuar sobre una propuesta republicana de financiamiento.





