La princesa de Gales, Catalina de Gales, regresó este miércoles a las tradicionales carreras de Ascot después de tres años de ausencia, marcando una nueva etapa en su recuperación tras el tratamiento contra el cáncer que le fue diagnosticado en 2024.
Acompañada por su esposo, el heredero al trono británico, Príncipe Guillermo, Catalina fue una de las figuras más destacadas de la segunda jornada del prestigioso evento ecuestre celebrado en Ascot Racecourse.
La princesa llegó a bordo de un carruaje durante la tradicional procesión real, captando la atención de los asistentes con un elegante vestido amarillo de la firma Roksanda, complementado con una pamela del mismo tono diseñada por Jane Taylor y unos pendientes que pertenecieron a la fallecida Isabel II.
Por su parte, Guillermo optó por un clásico traje negro con sombrero de copa, corbata azul y una flor amarilla en la solapa, en sintonía con el atuendo de su esposa.
Regreso a la vida pública
La última participación de Catalina en Ascot había sido en 2023. Su ausencia en las ediciones posteriores estuvo relacionada con el tratamiento de quimioterapia al que fue sometida tras anunciar su diagnóstico de cáncer a principios de 2024.
Con la enfermedad actualmente en remisión, la princesa ha retomado gradualmente su agenda institucional. Durante la jornada en Ascot, compartió el palco real con otros miembros de la familia real británica y participó en la entrega de trofeos a los ganadores de las carreras.
Su presencia en uno de los eventos más emblemáticos del calendario social británico es vista como una señal positiva de su recuperación y del regreso progresivo a sus compromisos oficiales.
Un símbolo de fortaleza
La reaparición de Catalina en Ascot refuerza la imagen de resiliencia que ha proyectado durante los últimos meses, en un proceso que ha sido seguido de cerca por millones de personas en el Reino Unido y alrededor del mundo.







