Con Bad Bunny sobre el escenario y un buen puñado de jugadores latinos pugnando por el trofeo, el Super Bowl del domingo ofrece más atracciones que nunca para las audiencias sudamericanas, un mercado que la NFL se ha lanzado a conquistar.
El football americano ya no se conforma con ser el deporte más popular y poderoso de Estados Unidos y en los últimos años viene ejecutando un cuidadoso plan de seducción internacional. Sus redes se han desplegado principalmente en Latinoamérica y Europa, que albergarán nueve partidos de la próxima temporada regular.
Para acelerar esta estrategia, la NFL se atrevió este año a confiarle a la estrella puertorriqueña Bad Bunny su icónico espectáculo del medio tiempo, el primero que será principalmente en español. La audaz apuesta se vio recompensada por la clasificación al Super Bowl de los New England Patriots, que chocarán contra los Seattle Seahawks en Santa Clara, California.
Los Patriotas, además de ser uno de los equipos más reconocidos por la pasada dinastía de Tom Brady, tienen en sus filas a dos jugadores, Christian González y Andy Borregales, que lucen con orgullo sus orígenes colombiano y venezolano. La mesa está servida para que en estos países y otros como Brasil, el gran objeto de deseo de la NFL, este Super Bowl pueda romper barreras que históricamente han frenado su expansión en el continente.
«No es un deporte popular en Venezuela debido a que no somos un país con herencia de rugby y no es practicado sino en escasos lugares en el país», dijo a la AFP Julio Leiro, seguidor de la NFL desde hace medio siglo. Este ingeniero, de 65 años, recuerda cómo se enamoró del deporte estadounidense al seguir por televisión las dos victorias consecutivas de los Pittsburgh Steelers en los Super Bowls de 1975 y 1976.
La edición del domingo, que disfrutará en casa de un amigo con un menú típicamente estadounidense, será muy especial para Leiro, ya que por primera vez verá a un compatriota pugnando por el trofeo. La presencia del pateador novato Andy Borregales, nacido en Caracas y criado en Miami, podría servir de inspiración para la juventud venezolana, augura.
«Será importante para la gente joven que este muchacho participe en el partido (…), ya que dará pie a que muchos quieran seguir sus pasos o por lo menos se acerquen más al deporte», confió Leiro.

El esquinero texano, de padre caleño, ya conquistó a la afición colombiana al mostrar con orgullo los colores de la bandera nacional durante la ceremonia del Draft de 2023. González, que protagonizó acciones decisivas en la ruta de los Patriots al Super Bowl, volvió a expresar esta semana su satisfacción porque Colombia vaya a estar presente a través suyo en la cita cumbre del deporte norteamericano.
«Es una representación inmensa que no esperábamos tener», dijo a la AFP Andrés Felipe Villa, presidente de una fundación que promueve este deporte en Colombia. «Cuando se dan esos modelos que comparten tu misma sangre, tus tradiciones, hace que la gente empiece a volcarse más a los deportes en los que esas personas brillan», consideró.








