El reguetonero puertorriqueño Bad Bunny prendió una fiesta en su muy esperada presentación del medio tiempo en el Super Bowl de la liga de football americano este domingo en Santa Clara, California. El Conejo Malo alborotó con su éxito «Tití me preguntó» el estadio Levi’s, con espacio para unos 75,000 espectadores, que cambió su grama por una plantación de caña, con carritos de comida, al más puro estilo latino.
Vestido de blanco, con el número 64 y OCASIO en la espalda, la estrella del reguetón montó un popurrí con sus éxitos «Yo perreo sola» y «Voy a llevarte pa PR», mientras estrellas como Cardi B, Jessica Alba y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de «DeBÍ TiRAR MáS FOToS». Benito Antonio Martínez Ocasio, quien ya había saboreado el Super Bowl como artista invitado junto a Shakira y Jennifer López en 2020, llegó al evento cumbre del deporte estadounidense tras conquistar hace una semana un histórico Grammy al Álbum del año por su aclamado «DeBÍ TiRAR MáS FOToS», el primer trabajo en español en llevarse ese gramófono.
La presentación, vista por más de 120 millones de espectadores, generó mucha expectativa tanto entre los críticos como en los fans del reguetonero que, con 89 millones de oyentes mensuales en Spotify, ha sido proclamado por la plataforma como el más reproducido en cuatro años, superando a titanes como Taylor Swift. De un lado están quienes cuestionaron la elección de un artista que solo canta en español en momentos en que Estados Unidos es territorio de una arremetida antinmigración, impulsada por su presidente Donald Trump, que ha hecho de la comunidad latina un blanco. Del otro, los latinos que abrazaron como una reivindicación al puertorriqueño de 31 años, quien ha conquistado el mundo manteniéndose fiel a sus raíces y a su idioma.
«Amor y unidad» «La importancia que tiene todo esto está relacionado con el contexto político y cultural por el que está pasando Estados Unidos«, dijo a la AFP Agnes Lugo-Ortiz, profesora de la Universidad de Chicago. No es la primera vez que un extranjero asume el espectáculo, recordó Lugo-Ortiz enumerando actos previos como Coldplay, Rihanna o la colombiana Shakira. Bad Bunny nació en Vega Baja, Puerto Rico, hijo de un padre camionero y una maestra. De un coro infantil, Benito saltó a componer en su computadora canciones que se volvieron virales en la plataforma Soundcloud.
Su parada en el Super Bowl, que enfrenta a los New England Patriots y a los Seattle Seahawks, es una pausa en su gira internacional. Al recibir uno de los tres gramófonos que ganó la semana pasada en Los Ángeles, Benito disparó contra la policía migratoria del gobierno federal en uno de sus pronunciamientos más políticos hasta la fecha: «No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses».
Trump, que el año pasado fue el primer presidente en ejercicio en ir a la final de la NFL, dijo que esta vez no iría al partido y consideró como «una elección terrible» la oferta musical, que también incluyó a la banda punk rock estadounidense Green Day. «Si no quiere venir y formar parte de esto, déjenlo ser», dijo a la AFP Duane Welty Rivera, un puertorriqueño fan de los Seahawks en el estadio, quien concluyó que el artista «representa amor y unidad, y eso es lo que más necesitamos».