Bad Bunny, una de las figuras más influyentes de la música urbana, se encuentra una vez más en el ojo del huracán tras ser denunciado públicamente por la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA). La controversia surgió luego de que el artista incluyera gallinas vivas en el escenario durante su residencia musical “No Me Quiero Ir de Aquí”, que se lleva a cabo en el Coliseo de Puerto Rico desde el pasado 11 de julio y se extenderá hasta el 14 de septiembre.
«Un ‘baile inolvidable’ para Bad Bunny… pero una pesadilla para los animales. Bad Bunny usó gallinas vivas en el escenario durante su residencia en el Coliseo de Puerto Rico”, escribió PETA en sus redes sociales, instando al artista a “dejar de usar animales vivos en sus conciertos” y a no normalizar el maltrato animal a través de sus espectáculos.
PETA hizo pública su protesta a través de un video en su cuenta de Facebook, donde se observa claramente el uso de las gallinas como parte de la escenografía del evento. En la publicación, la organización cuestiona directamente la ética de la producción del cantante.
La organización argumentó que artistas de la talla de Bad Bunny tienen la capacidad de “inspirar compasión a través del arte” y lamentó que, con este tipo de actos, se transmita el mensaje erróneo de que los animales pueden ser tratados como simples accesorios escénicos.
Esta no es la primera vez que el «Conejo Malo» recibe críticas de colectivos animalistas. En febrero de 2024, al inicio de su gira “The Most Wanted Tour” en Salt Lake City, el cantante ya había provocado indignación al aparecer montado sobre un caballo en medio de luces, estruendos y miles de fanáticos. En aquella ocasión, PETA calificó el acto de irresponsable y alertó sobre el posible estrés y peligro para el animal involucrado.
La reciente controversia reaviva el debate sobre el uso de animales en espectáculos y la responsabilidad de los artistas de alto perfil en promover el bienestar animal.





