Panamá. – En 2026, el talento femenino ha consolidado un avance histórico en su participación dentro de iniciativas estratégicas y tecnológicas de alto impacto.
Según el estudio «Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2026«, realizado por la firma KPMG, el liderazgo de mujeres en proyectos de transformación digital saltó del 7% en 2025 al 34% en México, y del 12% al 33% en Centroamérica.
Este crecimiento se extiende a áreas críticas como la automatización (33% y 29% respectivamente), gestión de datos (27% y 29%) e Inteligencia Artificial (22% y 26%), sectores donde la participación femenina no superaba el 15% el año anterior.
A pesar de estos logros, el informe subraya la persistencia de barreras estructurales. Un 33% de las líderes identifica una desigualdad de oportunidades para participar en proyectos de alto impacto, mientras que el 26% en México señala la falta de colaboración del liderazgo masculino como un obstáculo para su permanencia.
Para combatir la discriminación, el 48% de las empresas en México ha implementado líneas éticas o canales de denuncia, aunque solo el 23% de las organizaciones en la región enfoca sus esfuerzos en el reclutamiento de talento femenino de nivel senior.
Un factor crítico que emerge en 2026 es el agotamiento crónico o burnout, que afecta al 45% de las directivas que buscan ascender a la Alta Dirección. Esta cifra representa un aumento significativo frente al 32% registrado en 2025.
Además, existe una desconexión entre los objetivos de equidad y los resultados financieros: el 32% de las mujeres en México y el 39% en Centroamérica indican que las métricas de inclusión aún no están vinculadas con los indicadores de negocio de sus empresas, lo que limita la sostenibilidad de estos programas a largo plazo.
Olivia Segura, Socia de KPMG México, enfatizó que impulsar el talento femenino es una «responsabilidad compartida» que exige el involucramiento activo de los hombres en todos los niveles.
Por su parte, el 63% de las ejecutivas coinciden en que la clave para su continuidad en el liderazgo radica en el desarrollo de competencias tecnológicas avanzadas y liderazgo estratégico, demostrando que la capacitación continua es el motor principal para cerrar la brecha de género en la era digital.





