Porque uno a veces cree que está haciendo “la mejor elección” entre uno normal o uno sin azúcar… pero al final, la respuesta más simple casi siempre es la mejor: agua.
No se trata de satanizar nada ni de vivir restringido. Se trata de ir haciendo mejores elecciones, poco a poco, por tu salud. Y beber más agua y menos refresco, es una de ellas.
El Ministro de Salud Pública, doctor Víctor Atallah, enfatizó la importancia de priorizar la hidratación natural sobre las bebidas procesadas. Aunque las opciones «sin azúcar» suelen percibirse como una alternativa saludable, la ciencia médica sostiene que el agua sigue siendo el componente esencial para el funcionamiento óptimo de los órganos, la digestión y la salud cardiovascular.
Elegir agua en lugar de refrescos no solo reduce la ingesta de azúcares y edulcorantes artificiales, sino que también ayuda a mantener niveles estables de energía durante el día sin los «picos» que provocan las bebidas carbonatadas.





