SANTO DOMINGO. — Un agente encubierto de las autoridades estadounidenses pagó 10 mil dólares en efectivo al hoy suspendido supervisor de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Santo Domingo, como parte de una operación controlada que destapó un presunto esquema de sobornos para la obtención irregular de visas estadounidenses.
De acuerdo con el expediente acusatorio, al que tuvo acceso el Atardecer.com.do, el supervisor identificado como Melitón Cordero habría coordinado la gestión utilizando como intermediario a un empresario artístico dominicano vinculado a trámites de viajes hacia Estados Unidos.
La operación encubierta
La investigación fue dirigida por la Homeland Security Investigations (HSI), e incluyó vigilancia física, grabaciones de audio y video, así como seguimiento a transferencias bancarias. Según el expediente, el pago fue acordado en dos partes: US$3,000 mediante transferencia bancaria para iniciar el trámite y US$7,000 en efectivo al momento de la entrega del pasaporte.
El último pago se realizó en el parqueo de un supermercado Supermix, en la avenida República de Colombia, donde el agente encubierto grabó la transacción. Conforme a la declaración jurada del agente especial Robert Tansey, Cordero acudió al encuentro en una Toyota Prado color negro y fue captado saliendo previamente del edificio de la embajada y consulado de Estados Unidos en Santo Domingo.
El supuesto mecanismo fraudulento
La acusación sostiene que el funcionario utilizaba el programa de visas para informantes de la DEA con fines personales. Este programa permite agilizar visados a personas vinculadas a intereses oficiales o investigaciones. Según los fiscales federales, Cordero instruía al solicitante a mentir durante la entrevista consular, alegando que trabajaba como informante en casos antinarcóticos y que recibía pagos mensuales aproximados de 400 dólares por esa labor. El objetivo era dar apariencia de legitimidad a la solicitud, justificando la emisión de la visa bajo el argumento de colaboración con operaciones oficiales.
Las señales de alerta
La investigación se activó tras una denuncia que señalaba que el supervisor de la DEA y el empresario artístico facilitaban visas a cambio de sobornos. El elemento que dio mayor peso a la denuncia fue que, en los últimos cuatro años, la DEA había tramitado y obtenido 119 visas para informantes, una cifra considerada inusualmente alta. A partir de ahí, se organizó la operación encubierta supervisada por agentes especiales de la HSI, recopilando pruebas que incluyen: mensajes de WhatsApp entre intermediario y funcionario, envío de fotografías de pasaportes desde un teléfono oficial, llamadas grabadas con instrucciones para mentir al vicecónsul, imágenes de cámaras de seguridad de la embajada y confirmación en rueda fotográfica por parte del agente encubierto.
Judicialización y consecuencias
Tras concluir la investigación, las autoridades federales estadounidenses procedieron a judicializar el caso. Cordero se encuentra detenido en Estados Unidos. En medio del escándalo, la embajadora de Estados Unidos en Santo Domingo, Leah Francis Campos, anunció la semana pasada el cierre temporal de la oficina de la DEA en la embajada y la suspensión de sus agentes. El caso representa un episodio poco común dentro de una misión diplomática, al involucrar directamente a un alto funcionario de una agencia federal estadounidense en territorio extranjero.









