Una gran tormenta invernal amenaza con cubrir buena parte de Estados Unidos con una peligrosa mezcla de lluvia helada y fuertes nevadas, y generar condiciones «catastróficas» en zonas donde habitan unos 160 millones de personas.
Varios estados del país se declararon en emergencia ante esta ola ártica que, según los pronósticos, avanza desde la costa de California por gran parte del territorio continental, cubriendo el centro del país, incluyendo las Montañas Rocosas y las Llanuras.
Podría provocar una «acumulación catastrófica de hielo», según el Servicio Meteorológico Nacional, y resultar en cortes de energía prolongados, daños extensos a los árboles y condiciones de viaje extremadamente peligrosas. De acuerdo con el meteorólogo Ryan Maue, «los próximos 10 días de invierno serán los peores en 40 años en Estados Unidos».
Más de 6,000 vuelos de fin de semana ya habían sido cancelados, según el rastreador Flightaware, incluyendo muchos en Texas. El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo que «no hay ninguna expectativa de que se produzca un corte de energía en la red eléctrica», la cual, según él, es totalmente capaz de gestionar esta tormenta.
En Houston, el alcalde John Withmire habilitó 12 refugios y aclaró que todos son bienvenidos, sin preguntar por su estatus legal en medio de las redadas migratorias de la administración de Donald Trump.
En el estado de Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul advirtió sobre el frío extremo y activó equipos de emergencia. El fenómeno se vincula al desplazamiento del vórtice polar hacia el sur.
El presidente Donald Trump, escéptico de la ciencia del cambio climático, publicó en Truth Social: «¿Podrían los insurrectos ambientales explicar, por favor, qué pasó con el calentamiento global?».










