SANTO DOMINGO.– Dos hombres señalados por la Policía Nacional como presuntos participantes en el ataque a tiros ocurrido en Boca Chica, donde dos personas murieron y otras cinco resultaron heridas, se entregaron este jueves por separado a las autoridades.
El primero en presentarse fue Oscar Alberto de los Santos, alias “La Rabia”, quien acudió alrededor del mediodía a la Dirección Central de Comunicaciones Estratégicas de la Policía Nacional, acompañado de dos comunicadores y su representante legal.
De los Santos era requerido mediante la orden judicial de arresto número 2026-AJ0079552, de acuerdo con la información policial.
Segundo señalado se entregó una hora después
Aproximadamente una hora más tarde se entregó Frankelys Javier Capellán, quien acudió a la sede de la Defensoría del Pueblo, en el Distrito Nacional, acompañado de familiares.
Agentes de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) se trasladaron hasta el lugar para recibirlo y posteriormente lo condujeron al Palacio de la Policía Nacional.
El coronel Diego Pesqueira, director de Comunicaciones Estratégicas y vocero de la institución, estuvo presente durante ambos procesos y aseguró que se garantizaría el respeto de los derechos fundamentales de los detenidos y el debido proceso.
Investigación por tiroteo en Boca Chica
Los dos hombres quedaron bajo control del DICRIM mientras avanzan las investigaciones relacionadas con el hecho violento ocurrido en Boca Chica.
En el ataque murieron Alexis Delgado Ortiz, conocido como “Diddy Glow”, de 31 años, y Jonathan Villanueva, alias “Cotuí”, de 26, mientras otras personas resultaron heridas.
Las autoridades deberán establecer mediante la investigación el grado de participación que atribuyen a cada uno de los entregados y las circunstancias que originaron el ataque.
La entrega de ambos y los señalamientos policiales en su contra no constituyen una declaración de culpabilidad. Corresponderá al Ministerio Público presentar las imputaciones y evidencias correspondientes ante los tribunales, mientras los investigados mantienen la presunción de inocencia.




