PENSILVANIA, EE. UU.– Las autoridades sanitarias de Pensilvania confirmaron cuatro muertes asociadas al sarampión durante 2026, en momentos en que Estados Unidos enfrenta su mayor número de casos de esta enfermedad en décadas.
El Departamento de Salud de Pensilvania confirmó este martes 15 de septiembre dos nuevas muertes, correspondientes a residentes de los condados de Jefferson y Mifflin. Con estos fallecimientos, el balance estatal aumentó a cuatro.
Las autoridades estatales indicaron que ninguna de las cuatro personas fallecidas estaba vacunada. Entre las víctimas se encuentran dos bebés que todavía no tenían edad para recibir la vacuna, además de un joven de 18 años y una mujer de 40 años.
Cerca de 700 casos de sarampión en Pensilvania
El estado atraviesa su peor brote de sarampión en más de tres décadas. Hasta el 14 de septiembre, el Departamento de Salud había confirmado 693 casos distribuidos en 38 condados, además de 133 hospitalizaciones.
La situación forma parte de un aumento nacional. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) contabilizaban 3,294 casos confirmados de sarampión en Estados Unidos durante 2026, con datos actualizados al 10 de septiembre. Las cifras de 2026 son preliminares y pueden ser modificadas.
El actual repunte ha convertido a 2026 en el peor año para el sarampión en Estados Unidos desde comienzos de la década de 1990.
Autoridades destacan importancia de la vacunación
El Departamento de Salud de Pensilvania ha insistido en que la vacunación continúa siendo la principal herramienta para prevenir la enfermedad.
Según las autoridades sanitarias, dos dosis de la vacuna MMR —contra sarampión, paperas y rubéola— ofrecen alrededor de un 97 % de efectividad para prevenir el sarampión.
Los datos estatales muestran además que, entre los casos contabilizados hasta el 14 de septiembre, solamente cuatro correspondían a personas adecuadamente vacunadas para su edad.
Muertes generan enfrentamiento entre Shapiro y Kennedy
El brote también ha provocado un enfrentamiento público entre el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, y el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.
Shapiro ha acusado a Kennedy de fomentar el escepticismo sobre las vacunas y cuestionó el manejo federal de la contabilización de las muertes. Kennedy, por su parte, ha rechazado esas críticas y cuestionado la clasificación de algunos de los fallecimientos como relacionados con el sarampión.
La discrepancia se centra, entre otros aspectos, en los criterios utilizados para contabilizar las muertes. El Departamento de Salud de Pensilvania sostiene que sus cuatro casos cumplen con su definición epidemiológica de “muertes asociadas al sarampión”.




