Santo Domingo.– Lo que hasta hace pocos años parecía reservado para películas de ciencia ficción comienza a convertirse en una escena cada vez más cercana a la vida cotidiana: robots desplazándose de manera autónoma por espacios públicos y comerciales para realizar tareas de vigilancia y asistencia.
Videos de droides patrullando centros comerciales en China han llamado la atención en redes sociales. Aunque algunas imágenes virales carecen de información suficiente para identificar exactamente el establecimiento, el fenómeno detrás de ellas sí es real: China está acelerando el despliegue de robots en tiendas, centros comerciales, calles y otras instalaciones, con funciones que anteriormente dependían casi exclusivamente de trabajadores humanos.
Y eso abre una interrogante especialmente llamativa en República Dominicana: ¿está en peligro el tradicional empleo del “wachimán”?
Robots ya están entrando a trabajar en centros comerciales
El proceso va más allá de simples exhibiciones tecnológicas. En junio de 2026, JD MALL incorporó en China varios tipos de robots como “empleados” para desarrollar tareas de recepción, orientación de clientes, asistencia en compras, organización de mercancías y vigilancia de espacios.
Algunos pueden guiar a compradores hacia determinadas áreas, responder consultas y organizar productos. Otros sistemas autónomos de seguridad disponibles en China están diseñados específicamente para recorrer pasillos, entradas, escaleras mecánicas y áreas comunes siguiendo rutas programadas.
La diferencia con una cámara convencional es importante: el robot puede moverse.
Estos dispositivos combinan cámaras, sensores y sistemas de navegación que les permiten desplazarse por un área determinada, evitar obstáculos y transmitir información a un centro de control.
China ya tiene “robocops” trabajando
La expansión tampoco se limita a los centros comerciales.
Este mismo jueves, Reuters informó sobre robots policiales que ya trabajan en Hangzhou realizando tareas relacionadas con el tránsito. Los equipos miden alrededor de 1.88 metros, utilizan cámaras y radar y pueden identificar determinadas infracciones, emitir advertencias y orientar a ciudadanos.
Desde mayo, 15 de estos robots habían emitido más de 170,000 advertencias, aunque no poseen facultades para arrestar personas y permanecen conectados a sistemas operados por humanos.
En Shanghái también se han probado humanoides como auxiliares de tránsito capaces de reconocer semáforos, patrullar y detectar determinadas infracciones.
Es decir, el robot vigilante ya no es solamente un prototipo de laboratorio.
Entonces, ¿van a desaparecer los “wachimanes”?
Por ahora, no hay evidencia suficiente para afirmar que los vigilantes humanos estén próximos a desaparecer, y presentarlo de esa manera como un hecho sería exagerado.
Lo que sí comienza a observarse es una automatización de determinadas tareas rutinarias de seguridad.
Un robot puede recorrer repetidamente una misma ruta, transmitir imágenes, detectar anomalías y permanecer durante largos períodos haciendo labores de monitoreo. Pero una situación de seguridad real puede exigir capacidades mucho más complejas: interpretar intenciones, mediar en un conflicto, auxiliar a una persona, tomar decisiones imprevistas o intervenir físicamente ante una emergencia.
Incluso en mercados donde estos sistemas están avanzando, la tendencia actual apunta más hacia robots complementando a los agentes humanos que hacia una sustitución completa. Sistemas utilizados en seguridad pueden asumir gran parte de los recorridos repetitivos mientras operadores humanos supervisan la información y responden ante situaciones que requieren criterio.
El empleo podría cambiar antes que desaparecer
Ese es probablemente el punto más importante.
El “wachimán” del futuro podría dejar de ser exclusivamente la persona que permanece durante horas frente a una puerta o recorre un estacionamiento y convertirse progresivamente en un trabajador encargado de supervisar cámaras, drones, sensores y robots autónomos.
Eso implicaría también nuevas exigencias de capacitación.
China representa un buen laboratorio para observar hacia dónde podría dirigirse ese proceso. En la Conferencia Mundial de Robots de 2026, más de 300 empresas mostraron alrededor de 2,000 desarrollos robóticos, mientras fabricantes intentan pasar de demostraciones llamativas a aplicaciones productivas en fábricas, comercios, logística y hogares.
Droides de seguridad ya patrullan centros comerciales en China
Así es como los droides de seguridad patrullan tranquilamente los pasillos de un centro comercial en China, vigilando el lugar como si fuera parte de una escena del futuro. pic.twitter.com/UPMcY3ANgL
— Sepa Más (@Sepa_mass) August 20, 2026
Sin embargo, todavía existen importantes limitaciones técnicas y económicas. Los robots humanoides actuales siguen siendo menos eficientes que los trabajadores en numerosas tareas y sus costos continúan dificultando una adopción masiva.
De China al resto del mundo
Lo interesante no es únicamente ver un robot caminando por un centro comercial.
El verdadero cambio está en qué trabajo está haciendo.
Recepcionistas, orientadores, personal de inventario, trabajadores de logística y agentes de vigilancia desempeñan algunas de las funciones que la industria robótica intenta automatizar.
Por eso, cada nuevo despliegue plantea una discusión que probablemente crecerá durante los próximos años: qué puestos desaparecerán, cuáles se transformarán y qué nuevos empleos surgirán alrededor de las máquinas.
El vigilante de seguridad todavía no ha sido reemplazado. Pero los droides que hoy patrullan espacios comerciales y públicos muestran que una parte de su trabajo ya puede ser realizada por máquinas.




