En un mundo azotado por desastres y enfermedades, un héroe poco convencional está emergiendo de las sombras: una rata con una mochila. En los escombros simulados de un terremoto en Tanzania, una rata con bigotes vibrantes se desploma sobre un «sobreviviente» y activa un gatillo en su mochila, alertando a los rescatistas. Al completar su misión, es recompensada con un plátano. Esta escena es parte del ambicioso trabajo de APOPO, una ONG con sede en Tanzania que entrena a estos roedores para misiones que salvan vidas.
«Su sentido del olfato es increíble», declaró Fabrizio Dell’Anna, un especialista en comportamiento animal de APOPO. «Estas ratas son capaces de detectar explosivos, tuberculosis e incluso identificar e indicar correctamente a los humanos».
Héroes en la búsqueda y detección de minas
Durante décadas, APOPO ha entrenado a estas «ratas heroicas» que, con su agudo sentido del olfato, han demostrado ser extraordinariamente efectivas. Desde 2003, las ratas han estado encontrando minas terrestres, y la organización ha ayudado a despejar más de 50,000 minas en países como Angola y Camboya. Las ratas, que pesan poco y no corren riesgo de detonar los explosivos, caminan por áreas marcadas y se detienen cuando detectan un explosivo enterrado, señalando así a los desminadores.
El entrenamiento, que cuesta alrededor de €6,000 por rata, comienza poco después del nacimiento, utilizando un método de refuerzo positivo que se basa en la recompensa. El primer grupo de ratas de búsqueda y rescate ya se encuentra en Turquía, lista para su despliegue en misiones reales.

Detectando tuberculosis: su mayor impacto
A pesar de su fama en el campo, las ratas que trabajan en laboratorios son quizás las más impactantes. Estas «ratas de laboratorio» son consideradas uno de los detectores de tuberculosis más efectivos del mundo. Según Christophe Cox, CEO de APOPO, el impacto social de su trabajo es «tremendo», ya que la tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más mortales del planeta.
En el África subsahariana, solo la mitad de los pacientes con tuberculosis son diagnosticados, lo que contribuye a la propagación descontrolada de la enfermedad. APOPO se asoció con 80 hospitales en Tanzania para recolectar muestras de esputo que sus ratas analizan. Un grupo de ratas puede examinar 100 muestras en solo 20 minutos, una velocidad muy superior a la de los métodos tradicionales, como la microscopía. Desde el inicio del programa en 2007, las ratas han identificado a más de 30,000 pacientes con TB que habían recibido un diagnóstico negativo.
Los desafíos de un método poco convencional
A pesar de su efectividad, el método de APOPO enfrenta un gran desafío: la falta de reconocimiento oficial por parte de la comunidad médica y los reguladores, como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las ratas no están clasificadas como una herramienta de diagnóstico primario, lo que significa que cualquier caso positivo que detecten debe ser confirmado por un técnico humano. Esta limitación afecta la financiación principal y la expansión del programa.
Además, el uso de animales vivos en lugar de dispositivos médicos presenta desafíos de logística y escalabilidad, ya que las muestras deben ser llevadas directamente a los laboratorios de las ratas. Sin embargo, Cox defiende su enfoque, afirmando que la misión principal de la organización es «buscar a cada paciente» para lograr el mayor impacto social posible.












