Santo Domingo.– Con una trayectoria de más de tres décadas dentro de las filas policiales y experiencia en áreas de prevención, seguridad ciudadana, tránsito, supervisión y dirección territorial, Ernesto Rafael Rodríguez García asume la Dirección General de la Policía Nacional tras ser ascendido al rango de mayor general mediante el Decreto 558-26, emitido por el presidente Luis Abinader.
Rodríguez García nació el 12 de enero de 1968 en Moca, provincia Espaillat, e ingresó a la Academia para Cadetes de la Policía Nacional el 2 de enero de 1987. Se graduó como segundo teniente y técnico en Ciencias Policiales, iniciando una carrera que posteriormente lo llevaría a ocupar posiciones operativas, administrativas y de alto mando.
Su llegada a la máxima dirección policial se produce en momentos en que la institución atraviesa un proceso de reforma, profesionalización y modernización, con la seguridad ciudadana y el fortalecimiento de los controles internos entre sus principales desafíos.
De cadete a director de la Policía Nacional
Rodríguez García es un oficial formado dentro de la propia institución. A su preparación policial sumó estudios universitarios y obtuvo el título de licenciado en Derecho, Magna Cum Laude, por la Universidad del Caribe (Unicaribe).
A lo largo de su carrera ha ocupado responsabilidades directamente relacionadas con las operaciones policiales y el contacto con la ciudadanía.
Entre ellas figura la Dirección Central de Prevención, área desde la que se coordinan estrategias y operaciones orientadas a prevenir hechos delictivos y fortalecer la presencia policial.
También se desempeñó como director Regional del Distrito Nacional y director Regional del Cibao Central, dos posiciones que le permitieron dirigir operaciones en zonas de alta relevancia poblacional, económica y social.
Experiencia al frente de la Digesett
Otro de los capítulos relevantes de su carrera fue su paso por la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett).
Desde esa institución estuvo vinculado a tareas de fiscalización, seguridad vial, regulación del tránsito y cumplimiento de las normas de circulación.
Esta experiencia amplió su perfil más allá de las labores tradicionales de prevención del delito, al colocarlo frente a una de las áreas de mayor interacción cotidiana entre los agentes y los ciudadanos.
De inspector general a jefe de la Policía
Antes de alcanzar la Dirección General, Rodríguez García ocupó la Inspectoría General de la Policía Nacional.
Había sido designado para esa función en febrero de 2026 mediante el Decreto 133-26, dentro de una serie de movimientos realizados por el Poder Ejecutivo en la estructura policial.
Desde la Inspectoría tuvo responsabilidades relacionadas con la supervisión, disciplina y control interno.
En abril de 2026 encabezó un encuentro con 147 inspectores de distintas jurisdicciones, en el que fueron abordados aspectos relacionados con la legalidad, ética e integridad en el desempeño de las funciones policiales.
Ese recorrido le proporciona ahora una doble perspectiva: conoce las operaciones territoriales de la institución y también los mecanismos encargados de fiscalizar la actuación de sus integrantes.
Una carrera reconocida dentro de los cuerpos de seguridad
Durante su trayectoria, Rodríguez García ha recibido diferentes reconocimientos y condecoraciones, entre ellas la Orden al Mérito Naval, Mérito Aéreo Distintivo Azul y Mérito Policial de Primera Categoría.
Su perfil profesional combina así formación policial, preparación jurídica, experiencia operativa, mando territorial, seguridad vial y supervisión institucional.
Ahora pasa a dirigir una institución con presencia en todo el territorio nacional y sometida a una creciente demanda ciudadana por mejores resultados en materia de seguridad y una actuación policial cada vez más profesional.
Los desafíos que encuentra al asumir el mando
Rodríguez García recibe una Policía Nacional inmersa en un proceso de transformación que procura modificar aspectos relacionados con la formación de los agentes, uso de tecnología, proximidad comunitaria, supervisión, profesionalización y calidad del servicio policial.
Uno de sus principales retos será convertir su experiencia acumulada en resultados frente a problemas que afectan directamente a la ciudadanía, especialmente la delincuencia y la percepción de inseguridad.
También tendrá bajo su responsabilidad avanzar en los mecanismos de control interno y fortalecer la confianza entre la población y los agentes.
Con su designación, Abinader coloca al frente de la Policía Nacional a un oficial surgido de sus propias filas, cuya carrera comenzó como cadete en 1987 y que, casi cuatro décadas después, alcanza la posición de mayor responsabilidad dentro de la institución.




