Doha. — El gobierno de Catar informó este jueves sobre daños «extensos» en el complejo de Ras Laffan, la instalación de gas natural licuado (GNL) más grande del mundo, tras una serie de ataques con misiles por parte de Irán. La agresión ha desatado el pánico en los mercados globales y una contundente respuesta del presidente estadounidense, Donald Trump.
Teherán ejecutó estos ataques en represalia por el bombardeo israelí del miércoles contra el yacimiento de gas South Pars en Irán, que forma parte de la mayor reserva de gas natural del planeta, compartida precisamente con Catar.
Impacto inmediato en los precios de energía
La escalada bélica provocó una reacción violenta en los mercados internacionales este jueves:
Gas en Europa: Se disparó un 35 %.
Petróleo: Los precios subieron un 5 % ante el temor de una crisis de suministro prolongada.
Infraestructura: QatarEnergy confirmó que dos oleadas de ataques causaron «incendios de gran magnitud» y daños estructurales severos en múltiples unidades de procesamiento.
Trump amenaza con «volar» el yacimiento South Pars
El presidente Donald Trump advirtió a Irán que detenga los ataques contra Catar, amenazando con «volar masivamente la totalidad del campo de gas South Pars». A través de sus redes sociales, Trump afirmó que Washington «no sabía nada» del ataque israelí contra dicha instalación iraní y aseguró que no habrá más ofensivas de Israel contra ese objetivo, a menos que Irán continúe agrediendo a los aliados del Golfo.
Escalada regional y diplomática
Tras el ataque a su centro energético, Catar ordenó la expulsión inmediata de los agregados militares y de seguridad de Irán junto con todo su personal. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos calificaron el bombardeo inicial contra el gas iraní como una «escalada peligrosa» que amenaza la seguridad energética global.
Mientras tanto, la situación en Oriente Medio continúa agravándose:
Kuwait reportó ataques con drones contra dos refinerías.
Arabia Saudita interceptó drones en su región oriental y se reservó el derecho a tomar acciones militares.
Líbano e Israel: Los combates se intensifican en Beirut y el centro de Israel, dejando decenas de víctimas civiles, incluyendo trabajadores extranjeros.
La directora del Centro de Estudios Rusia-Europa-Asia, Theresa Fallon, advirtió que el ataque al centro de GNL de Catar marca un punto de no retorno en la guerra: «El efecto económico probablemente se sentirá durante años».








