El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en los últimos días en la posibilidad de que su país abandone la OTAN, «considerando seriamente» la retirada de la alianza a la que ha calificado como un «tigre de papel».
El republicano ha incrementado su frustración por la negativa del bloque a implicarse en la guerra de Irán y desbloquear el estrecho de Ormuz. El secretario general de la alianza, Mark Rutte, explicó tras reunirse con Trump que el mandatario está «claramente decepcionado». Pero, ¿es legalmente posible esta salida?
1. El Tratado de la OTAN y el Artículo 13
El Artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte establece que cualquier miembro podrá dejar de serlo un año después de haber notificado su decisión al Gobierno de Estados Unidos. Dado que han pasado más de dos décadas desde su firma en 1949, EE. UU. podría técnicamente notificar su intención y la retirada se haría efectiva 12 meses después.
2. El freno legislativo: La Ley de 2023
Una ley aprobada en 2023 prohíbe al Gobierno estadounidense retirar al país del tratado sin previa autorización del Congreso, ya sea mediante una ley específica o con la aprobación de dos tercios del Senado. Curiosamente, esta cláusula fue impulsada por el hoy secretario de Estado, Marco Rubio, quien defendía que tal decisión debe ser debatida rigurosamente por el Legislativo.
3. El escenario de una retirada unilateral
Aunque Trump ha sacado a EE. UU. de organismos como el Acuerdo de París o la OMS, la ley sobre la OTAN es específica. Si el mandatario intentara una salida unilateral, el caso terminaría en el Tribunal Supremo. Cabe destacar que en enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organizaciones y tratados que, según su visión, ya no sirven al interés nacional.
4. Consecuencias globales
Para Estados Unidos: La retirada implicaría un aislamiento militar, perdiendo acceso directo a 35 bases en Europa que son claves para operaciones en África y Oriente Medio. Además, debilitaría su posición frente a China y Rusia.
Para la Alianza: La OTAN perdería el 70 % de su presupuesto operativo y casi dos tercios de su gasto total en defensa. Aunque el bloque no desaparecería, su capacidad de disuasión quedaría críticamente mermada.




