El presidente de las negociaciones de la COP31 y ministro de Clima y Energía de Australia, Chris Bowen, afirmó que las tensiones en Oriente Medio evidencian la necesidad de reducir la dependencia mundial de los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.
Durante una entrevista concedida a la agencia AFP en el marco de las reuniones climáticas intermedias de las Naciones Unidas en Bonn, Bowen sostuvo que la actual incertidumbre en los mercados energéticos, provocada por el conflicto entre Irán e Israel, demuestra los riesgos asociados a la dependencia del petróleo y el gas.
“La respuesta a la crisis a corto plazo y a la crisis a largo plazo es esencialmente la misma: alejarnos de una fuente de energía que será cada vez menos fiable. Tenemos que abandonar los combustibles fósiles”, expresó.
El funcionario australiano tendrá la responsabilidad de liderar las negociaciones de la COP31, prevista para noviembre, con el desafío de lograr consensos entre cerca de 200 países sobre el futuro de la transición energética y la reducción de emisiones contaminantes.
Buscan consenso global
Bowen reconoció que las conversaciones climáticas atraviesan un momento complejo debido a los intereses divergentes de las naciones participantes y al impacto de los conflictos geopolíticos sobre el suministro energético mundial.
Sin embargo, aseguró que trabaja junto a los países miembros para construir acuerdos que permitan avanzar hacia resultados concretos durante la próxima cumbre climática.
“Estamos escuchando lo que las partes quieren ver y trataremos de encauzar esas posiciones hacia un resultado sólido”, indicó.
Las declaraciones se producen en medio de crecientes llamados de organizaciones ambientales y países vulnerables al cambio climático para acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles, considerados la principal causa del calentamiento global.
Presión de países vulnerables
La Alianza de Pequeños Estados Insulares insistió esta semana en que las negociaciones climáticas no pueden seguir evitando el debate sobre los combustibles fósiles, advirtiendo que cualquier estrategia que no contemple su reducción efectiva resultará insuficiente frente a la crisis climática.
Bowen reconoció que tanto países productores como importadores continúan dependiendo de estas fuentes energéticas, incluyendo Australia, uno de los principales exportadores mundiales de carbón y gas.
No obstante, defendió que la transición energética debe involucrar a todas las naciones y sectores económicos.
“Todos los países tienen un perfil de combustibles fósiles. Estamos juntos en esto. No es solo responsabilidad de los importadores ni únicamente de los exportadores”, manifestó.








