Con más de una década de experiencia en la aviación, el piloto dominicano Fabio Nicolás Espinal Núñez jamás imaginó que una misión aérea corporativa terminaría convirtiéndose en una pesadilla. Desde el pasado 26 de diciembre, permanece detenido en Conakry, capital de la República de Guinea, a pesar de que una sentencia judicial dispuso su arresto domiciliario, medida que —según denuncian sus familiares y abogados— no ha sido acatada.
De acuerdo con su testimonio, la operación aérea se desarrolló sin contratiempos. El plan de vuelo fue cumplido, se respetaron las normas internacionales y la aeronave mantuvo comunicación constante con las autoridades de control aéreo. Además, el destino final estaba debidamente autorizado bajo los lineamientos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
«Nada falló en el aire», sostienen sus familiares. Sin embargo, al aterrizar en Conakry, la situación dio un giro inesperado. «Nos esperó un batallón de la milicia, aproximadamente 100 soldados con AK-47. Nos tuvieron apuntando cuando abrimos la puerta del avión», relató el piloto. Espinal asegura que desde entonces vive en condiciones que califica como inhumanas en una cultura y país hostil. El piloto, de 33 años de edad, participaba en una operación que se originó en Surinam y culminó en territorio africano.
Acciones judiciales y situación legal actual
Los abogados explican que un tribunal de primera instancia ordenó el arresto domiciliario tanto para Espinal como para el otro piloto involucrado, un ciudadano estadounidense. No obstante, la Procuraduría de Guinea apeló la decisión, lo que ha derivado en una prolongación de la privación de libertad. «Esto constituye una violación franca de sus derechos fundamentales», sostienen los representantes legales. Ana Paula González conversó con los familiares del profesional, quienes insisten en que cumplió con todos los protocolos y piden que se respete la decisión judicial.