SANTO DOMINGO.– Los precios internacionales del petróleo registraron una caída este martes, pero el mercado del diésel continúa bajo fuerte presión, una situación que preocupa por su impacto potencial sobre el transporte, los costos de producción y la inflación en República Dominicana.
El crudo Brent cerró la jornada en torno a US$102.59 por barril, con una caída de aproximadamente 2.5 %, mientras el West Texas Intermediate (WTI) terminó cerca de US$89.38. La baja estuvo vinculada a señales de recuperación de las exportaciones de petróleo desde Medio Oriente.
A pesar del descenso diario, ambos referentes continúan en niveles elevados. El Brent acumula un aumento cercano al 13 % durante septiembre, mientras el WTI registra un avance de alrededor del 4 % en el mismo período, en medio de las tensiones geopolíticas y las restricciones que todavía afectan el mercado energético.
El comportamiento del diésel presenta una dificultad adicional. La oferta mundial de destilados permanece ajustada por interrupciones en refinerías, restricciones a las exportaciones y los efectos de los conflictos internacionales, lo que mantiene elevados los precios incluso cuando el petróleo crudo retrocede.
Esa diferencia resulta especialmente relevante para República Dominicana, donde el gasoil tiene un peso importante en el transporte de mercancías, transporte público, generación y distintas actividades productivas.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, advirtió recientemente que la rápida variación de los precios internacionales, particularmente del diésel, está elevando el costo de la política de protección aplicada por el Gobierno a los combustibles vendidos en el mercado local.
Díaz señaló ante la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago que, si persisten las actuales condiciones internacionales, el subsidio a los combustibles podría alcanzar alrededor de RD$50,000 millones durante 2026, una cifra superior a la contemplada inicialmente en el presupuesto.
Según la explicación ofrecida por el funcionario, mientras el precio del crudo había aumentado alrededor de 68 % respecto al nivel utilizado como referencia, el diésel había experimentado un incremento cercano al 130 %.
La situación representa un desafío para las finanzas públicas debido a que el Gobierno ha utilizado subsidios semanales para evitar que toda la variación internacional de los combustibles sea trasladada inmediatamente a los consumidores.
El impacto del diésel también trasciende las estaciones de combustible. Cuando aumenta su precio, pueden elevarse los costos del transporte de alimentos, materiales de construcción, mercancías y otros productos, generando presiones adicionales sobre los precios al consumidor.
Los mercados energéticos continúan mostrando una elevada volatilidad. Este miércoles, el Brent se mantenía alrededor de US$102 por barril y el WTI cercano a US$89, mientras persisten las tensiones relacionadas con el suministro internacional de combustibles.




