Santo Domingo, R.D. – En República Dominicana se ha normalizado una práctica cruel: las peleas de peces betta, conocidas como una versión en miniatura de las galleras. Lo que muchos describen como un “hobby” es, en realidad, un negocio ilegal de apuestas y violencia que ocurre sin regulación ni fiscalización en patios y solares. Lo más alarmante es la participación y apuesta de niños y adolescentes, según una investigación de N Investiga.
El pez betta o pez de pelea siamés es originario de Tailandia, donde el combate es una tradición milenaria regulada por el Estado. Sin embargo, en República Dominicana, la práctica opera en la clandestinidad a pesar de que la ley la prohíbe.
Negocio, crueldad y ausencia de regulación
En el mundo de los bettas de pelea existen dos categorías: los peces de exhibición y los criados para morir, conocidos como placas, pitbulls o androides. Estas líneas genéticas son seleccionadas para no tener escape, soportar desgarros, mutilaciones y desangramientos prolongados.
- El negocio de las apuestas: Las peleas de bettas tienen jueces y árbitros. Las apuestas pueden ir desde $500 pesos hasta la pérdida de casas, vehículos y terrenos, arrastrando a muchos a un círculo de vicio y deuda.
- Declaración de criador: Francisco Javier Lora, criador, explica que el pez betta es territorial, pero en las variantes de pelea «no hay escape».
- Testimonio de apostador: Miguel Romero Rojas justifica la práctica como un «hobby» para obtener dinero: «Vendo un betta o echo una pelea y así llevo algo a la casa también».
Impacto en niños y consecuencias sociales
La investigación destaca la presencia de niños y adolescentes en estos escenarios, quienes aprenden que la violencia es entretenimiento y la vida tiene un precio. La ciencia advierte que la exposición temprana a las apuestas aumenta el riesgo de adicción, endeudamiento y violencia en la adultez.
- Escalada de violencia: La crueldad no se limita al animal. Recientemente, una pelea de bettas en Puerto Plata terminó en disparos y un muerto, y en Capotillo, una niña recibió un disparo en una discusión por un pleito de estos peces.
La Ley 248-12 de Protección Animal prohíbe todas las peleas de animales, excepto la de gallos. Roxanna Reyes, procuradora adjunta y enlace nacional del Ministerio Público en protección animal, enfatizó que organizar o participar en peleas de bettas es ilegal.
“Es evidente que una persona que le hace esto a un animal no importa de qué tipo, pues está a una mano de pintura de agredir a una persona física o de maltratarla, o hasta matarla”, declaró Reyes.
La ley existe. Sin embargo, en República Dominicana, la normalización cultural de la crueldad permite que las peleas de bettas sigan operando, convirtiéndose en una escuela de violencia e ilegalidad.












