Grupos financieros en Canadá y el Reino Unido manifestaron que han puesto en pausa futuros tratos con la empresa DP World después de que correos electrónicos divulgados recientemente mostraran una amistad de años entre el director general de la compañía, Sultan Ahmed bin Sulayem, y Jeffrey Epstein.
Los correos —algunos con referencias a pornografía, masajes sexuales y acompañantes— salieron a la luz en el conjunto de documentos relacionados con Epstein que el Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgó recientemente. DP World es una firma de logística que gestiona el puerto de Jebel Alí en Dubái y opera terminales en diversas partes del mundo.
El correo del “video de tortura”
Sulayem se volvió noticia cuando funcionarios de Estados Unidos parecieron vincularlo con un correo de 2009 en el que Epstein escribió: “Me encantó el video de tortura”. Aunque la dirección del destinatario fue censurada, el subsecretario de Justicia, Todd Blanche, señaló que el nombre de Sultan Bin Sulayem aparece sin censura en otros archivos relacionados.
En respuesta, British International Investment, la agencia británica de financiación para el desarrollo, indicó que “no realizaremos nuevas inversiones con DP World hasta que la empresa haya tomado las medidas requeridas”. Asimismo, La Caisse, uno de los mayores fondos de pensiones de Canadá, anunció que pausará nuevos “despliegues de capital” con la firma de logística.
Contenido de las comunicaciones
Los temas de los correos entre Epstein y Sulayem incluyen desde menciones al presidente Donald Trump hasta intercambio de enlaces de sitios pornográficos y de acompañantes. En un mensaje de 2013, Epstein afirmó que Sulayem era uno de sus «amigos más confiables». En otros intercambios, discutieron sobre figuras políticas como Steve Bannon y la posibilidad de saludar a Trump en un evento.
Sultan Ahmed bin Sulayem es un pilar de la economía de Dubái, anteriormente liderando el conglomerado Dubai World, responsable de proyectos como las islas artificiales con forma de palmeras. Aunque los correos muestran una relación cercana, no parecen implicar directamente a Sulayem en los delitos de tráfico sexual por los que Epstein fue acusado antes de su suicidio en 2019.