EVENES, NORUEGA. – En medio de pantanos congelados y montañas nevadas cerca del círculo ártico, unos 32,000 soldados, 100 aeronaves y 30 buques de guerra de 14 países aliados participan en el ejercicio Cold Response de la OTAN.
La operación, que se desarrolla del 9 al 19 de marzo en el norte de Noruega y Finlandia, busca simular la defensa de instalaciones críticas como la base aérea de Evenes, situada a pocos centenares de kilómetros de la frontera con Rusia, en un contexto de creciente tensión estratégica.
El coronel Hans Martin Steiro informó que, durante los primeros días de las maniobras, cazas F-35 noruegos despegaron de urgencia en dos ocasiones para identificar aviones rusos frente a la costa.
La base de Evenes mantiene dos naves en alerta permanente listas para despegar en 15 minutos, consolidándose como la instalación militar más importante de la región.
El mensaje de los mandos militares noruegos ha sido directo: «Estamos listos para la guerra», señalaron, mientras Rusia respondía anunciando pruebas de misiles con fuego real en el mar de Barents.
Este despliegue masivo coincide con la misión Arctic Sentry, lanzada en febrero para reforzar la seguridad regional y tranquilizar a la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, tras las tensiones diplomáticas sobre el control de Groenlandia.
Aunque el vicealmirante Rune Andersen calificó la situación actual como «relativamente estable», el jefe del Ejército noruego, Lars Lervik, enfatizó que el objetivo primordial es la disuasión, demostrando la capacidad de la OTAN para operar de forma conjunta en las extremas condiciones del Ártico.





