Santo Domingo.– Olvidar información sencilla, perder el hilo de una conversación, tener dificultades para encontrar una palabra o sentir que el cerebro funciona “más lento” de lo habitual son experiencias que muchas personas describen como niebla mental o brain fog.
Aunque el término se ha popularizado en los últimos años, la niebla mental no constituye por sí sola un diagnóstico médico. Se utiliza para agrupar una serie de síntomas relacionados con dificultades temporales en funciones como la memoria, atención, concentración y velocidad para procesar información.
De acuerdo con especialistas citados por The Independent, estos episodios pueden presentarse en personas de diferentes edades y estar asociados a múltiples factores, por lo que no deben interpretarse automáticamente como una consecuencia del envejecimiento.
El estrés puede pasar factura al cerebro
Uno de los factores señalados es el estrés prolongado. Cuando una persona permanece durante semanas o meses sometida a altos niveles de tensión, las alteraciones del sueño, el cansancio y la respuesta sostenida del organismo al estrés pueden repercutir en su rendimiento cognitivo.
Esto puede manifestarse como dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, sensación de lentitud mental o problemas para organizar pensamientos y realizar determinadas tareas.
La falta de descanso también puede influir. Dormir insuficientemente o tener un sueño de mala calidad puede afectar al día siguiente la atención, la memoria y la capacidad para tomar decisiones.
No siempre tiene que ver con la edad
La niebla mental también puede aparecer asociada a cambios hormonales, determinadas infecciones, algunas enfermedades y ciertos medicamentos, entre otros factores.
Por esta razón, experimentar ocasionalmente un olvido o una distracción no significa necesariamente que exista un problema de salud. La frecuencia, duración, intensidad y el impacto de los síntomas en la vida cotidiana son elementos importantes.
Cuando las dificultades cognitivas aparecen repentinamente, empeoran, persisten durante un período prolongado o interfieren con las actividades habituales, resulta recomendable buscar evaluación de un profesional de la salud para determinar la causa.
Una confusión súbita o acompañada de síntomas neurológicos como debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida del equilibrio o alteraciones importantes de la visión requiere atención médica inmediata.




