MIAMI.— Dos años después del trágico colapso del sumergible Titán, un nuevo multimillonario ha anunciado que intentará descender a los restos del Titanic. El viaje, con un costo estimado de 10 millones de dólares, será operado por la compañía Triton Submarines, la cual asegura que su vehículo cumple con los más altos estándares de seguridad marítima.
Aunque la identidad del pasajero no ha sido revelada, fuentes del New York Post afirman que es una figura reconocida a nivel mundial.
Seguridad y controversia en la exploración privada
A diferencia de OceanGate, la empresa detrás del sumergible Titán, Triton Submarines afirma que sus vehículos cuentan con certificación formal de seguridad y no son experimentales. Patrick Lahey, CEO de Triton, declaró que «lo ocurrido con el Titán fue completamente evitable» y que su compañía no arriesga vidas por innovar sin controles.
El anuncio ha reavivado el debate sobre la exploración privada. Mientras algunos lo ven como un signo de avance tecnológico, otros lo consideran una imprudencia motivada por el lujo y la exclusividad. Expertos han señalado la necesidad de una mayor regulación internacional para estas expediciones, especialmente tras la tragedia de 2023 que expuso la falta de supervisión. La comunidad científica y marítima advierte que no toda exploración justifica los riesgos que conlleva.





