Bibi, quien en los últimos meses fue presentada como la presunta hija secreta de Freddie Mercury, falleció a los 48 años tras una prolongada lucha contra el cordoma, un tipo poco frecuente de cáncer que afecta la columna vertebral. El fallecimiento fue confirmado por su viudo, Thomas, al diario The Daily Mail, indicando que la mujer murió en paz y deja dos hijos de nueve y siete años. Sus cenizas fueron esparcidas en los Alpes.
La noticia reavivó la controversia surgida tras la publicación del libro «Love, Freddie», escrito por la biógrafa Lesley-Ann Jones. Según el relato, el vocalista de Queen habría sido padre en 1976, fruto de una relación con la esposa de un amigo cercano. La autora sostiene que el cantante mantuvo una relación cercana con ella hasta su muerte en 1991 y que incluso le dejó diecisiete volúmenes de diarios personales. Jones afirma que canciones como «Bijou» y «Don’t Try So Hard» estarían inspiradas en ese vínculo.
La enfermedad marcó la vida de Bibi desde la niñez, lo que obligó a su familia a buscar tratamientos especializados. Tras años de remisión, el cáncer regresó y fue entonces cuando decidió colaborar con Jones para contar su historia. Sin embargo, la publicación generó desacuerdos: Mary Austin, confidente de Mercury, negó públicamente la existencia de una hija secreta y de los citados diarios. Bibi, médica de profesión radicada en Francia, siempre evitó la exposición pública, explicando en una carta antes de morir que solo buscaba preservar la verdad sobre la vida de su padre.





