La memoria de la I y II Guerra Mundial sigue causando episodios insólitos. El hospital Rangueil de Toulouse tuvo que movilizar la madrugada del 1 de enero a efectivos de distintas disciplinas sanitarias y militares para resolver un asunto médico prácticamente inédito.
Un hombre de 24 años acudió a urgencias quejándose de fuertes dolores rectales. Al ser interrogado, admitió que se había introducido un objeto, sin precisar su naturaleza. El personal sanitario procedió a operarle, pero cuando había ya comenzado la extracción, descubrieron que se trataba de un obús de la I Guerra Mundial: medía unos 20 centímetros de largo y algo más de tres de diámetro.
El personal sanitario tuvo que interrumpir el procedimiento por la posible detonación. El hospital alertó a las autoridades y hacia las 1:40, los policías llegaron al lugar y activaron la intervención de los artificieros. El grupo estableció un perímetro de seguridad para neutralizar el artefacto y que la operación pudiera seguir su curso.
Las primeras comprobaciones concluyeron que el obús estaba fechado en 1918 y no presentaba riesgo de explosión. Superada la tensión, los agentes avisaron al grupo de apoyo judicial (GAJ), que abrió diligencias por posesión de munición de categoría A, según publicó la Dépêche. El paciente será escuchado en los próximos días para explicar el origen del objeto. La fiscalía de Toulouse no dará curso al procedimiento porque se trata de munición desmilitarizada.
Lo más sorprendente es que no es la primera vez que ocurre un hecho similar. Ya en 2022, en Toulon, un hombre de 88 años se presentó con un obús parecido, y en 2021 ocurrió algo similar en el Reino Unido con un objeto de la II Guerra Mundial.








