La huelga general de este jueves contra la reforma laboral que impulsa el presidente argentino Javier Milei tuvo un acatamiento «importantísimo» según fuentes sindicales, con la crucial adhesión del transporte público, mientras avanza el debate del proyecto en el Congreso.
La reforma, calificada de «regresiva y anticonstitucional» por la central obrera, reduce indemnizaciones, extiende a 12 horas la jornada laboral y limita el derecho a huelga, entre otros puntos. Su debate en la Cámara de Diputados comenzó poco después de las 14H00 locales. Sindicatos y organizaciones de izquierda se congregaron frente al Congreso, vallado por la policía. Es una de las iniciativas de fondo que Milei busca aprobar en la segunda mitad de su mandato, impulsado por el éxito en la baja de la inflación a un tercio en dos años (32% interanual).
El gobierno dice que la reforma ayudará a reducir la informalidad, que alcanza a más del 40% del mercado laboral. Sin embargo, la medida de fuerza tuvo «niveles de acatamiento como nunca sucedieron en este gobierno», dijo el cotitular de la CGT, Jorge Sola. Unos 255 vuelos de la estatal Aerolíneas Argentinas fueron reprogramados afectando a unos 31,000 pasajeros. También se sumaron los trabajadores portuarios en terminales como la de Rosario.
El jefe de gabinete, Manuel Adorni, calificó la huelga como «extorsiva». El oficialismo busca aprobar la reforma antes del 1 de marzo. La huelga se da en un marco de caída industrial, con más de 21,000 empresas cerradas y la pérdida de 300,000 puestos de trabajo. El caso más reciente es el de Fate, que anunció el despido de más de 900 trabajadores. Ante las protestas, el Ministerio de Seguridad advirtió: «Ante hechos de violencia, nuestras fuerzas actuarán».










