Santo Domingo.– Miledy Osoria, una costurera de 46 años, hizo un llamado a las autoridades, instituciones y personas solidarias para recibir ayuda con los medicamentos que necesita su hijo de 16 años, diagnosticado con autismo y epilepsia.
Osoria explicó que su hijo, Anfernin Durán, fue diagnosticado con autismo cuando tenía cuatro años y que durante la pandemia de COVID-19 comenzó a presentar crisis epilépticas que llegaron a ocurrir, según su testimonio, hasta 40 veces en un mismo día.
Ante la gravedad de los episodios, el adolescente fue sometido en Santo Domingo a una callosotomía, procedimiento quirúrgico utilizado en determinados casos de epilepsia para intentar disminuir la frecuencia o intensidad de las convulsiones.
La madre asegura que posteriormente encontró en La Vega un especialista que indicó un tratamiento que ha reducido considerablemente las crisis. Sin embargo, afirma que mantenerlo representa un gasto cercano a los RD$19,000 mensuales.
“Hay noches que casi no como para darle mi cena”
Osoria explicó que se gana la vida confeccionando cortinas, gorros quirúrgicos, delantales y otros artículos, pero sus ingresos dependen de los pedidos que recibe.
Según relató, hay meses en los que no alcanza a generar RD$5,000, mientras debe asumir los medicamentos, alimentación, pañales y otros gastos relacionados con el cuidado de su hijo.
“Hay noches que casi yo no como para la cena mía dársela a él”, expresó.
La situación económica también dificulta la movilidad del adolescente, quien, según su madre, presenta problemas para caminar y necesita una silla de ruedas. Cuando debe trasladarlo fuera de su comunidad, explicó, tiene que recurrir a servicios de taxi.
Osoria, quien además indicó ser sobreviviente de cáncer, señaló que debe realizarse chequeos médicos periódicos, pero en algunas ocasiones ha faltado a sus citas debido a la falta de recursos para transportarse.
Pide medicamentos y alimentos, no dinero
La madre aclaró que su principal interés es garantizar directamente el tratamiento y las necesidades esenciales de su hijo.
“No tienen que darme el dinero; por lo menos cómprenme el medicamento, alimento, algo”, manifestó.
Osoria también es madre de tres hijas adultas, quienes, según explicó, colaboran dentro de sus posibilidades, aunque tienen sus propias responsabilidades familiares. Agregó que el padre del adolescente falleció.
Mientras busca asistencia, la mujer continúa realizando trabajos de costura y promocionando sus productos para generar ingresos.
Osoria pidió a las instituciones competentes evaluar el caso de su hijo y determinar qué mecanismos de asistencia pueden garantizar la continuidad de su tratamiento, además de solicitar apoyo con alimentos y otras necesidades básicas.




