Desde el poderoso discurso del puertorriqueño Bad Bunny, a la arremetida de Billie Eilish o los constantes dardos del presentador Trevor Noah, la 68º edición de los Grammy será recordada como una de las más combativas contra el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.
Las primeras señales de ese malestar comenzaron en la alfombra roja, con artistas como Billie Eilish, Phineas, Justin Bieber y Lady Gaga portando un prendedor que rezaba ‘ICE Out’ (‘Fuera ICE’). Eilish, al coronarse con el Grammy a mejor canción, lanzó un contundente mensaje: «Nadie es ilegal en tierra robada… Que se joda el ICE», espetó frente al público en defensa de las personas migrantes.
Pero la declaración más explícita la ofreció Bad Bunny tras recoger el premio a mejor álbum de música urbana: «Antes de decir gracias a Dios, voy a decir fuera ICE», comenzó el artista. «No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos», agregó en un discurso contra el odio que polariza la sociedad.
El comediante Trevor Noah, quien anunció que este sería su último año al frente de los Grammy, también lanzó ataques contra Trump. En uno de sus monólogos hizo referencia a la isla de Groenlandia y mencionó al fallecido Jeffrey Epstein y a Bill Clinton. Asimismo, ironizó sobre Nicki Minaj y su reciente apoyo al líder republicano: «Sigue en la Casa Blanca con Donald Trump discutiendo temas muy importantes», remató antes de imitar la voz del mandatario.








